La guerra de los 2 euros

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Primero fue La Caixa quien probó suerte y casi nadie dijo nada. Tras la estela del banco catalán acaban de entrar en juego Santander y BBVA, los dos buques insignias del sistema financiero en España. Palabras mayores. En suma, estas tres mayores entidades de ahorro han coincidido en aplicar una comisión de 2 euros a sus ‘no-clientes’ cada vez que saquen en uno de sus 20.000 cajeros automáticos repartidos por toda España, que representan el 42% de toda de la red de estas terminales.

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Primero fue La Caixa quien probó suerte en febrero. Tras la estela del banco catalán acaban de entrar en juego BBVA y Santander, los dos buques insignias del sistema financiero en España. Palabras mayores. En suma, estas tres mayores entidades de ahorro han coincidido en aplicar una comisión de 2 euros a sus ‘no-clientes’ cada vez que saquen en uno de sus 20.000 cajeros automáticos repartidos por toda España, que representan el 42% de toda de la red de estas terminales.

Hay otros bancos que estudian sumarse a la iniciativa como el Sabadell o Popular. Solo uno ya ha manifestado que no lo hará. Es Bankia y su red de 5.600 máquinas expendedoras de billetes se mantendrá como un oasis en esta guerra de las comisiones. “Estamos muy satisfechos de esta red (…) Es muy rentable y hoy por hoy no tenemos previsto cambiar nuestra política de uso de cajeros tanto para clientes como para no clientes”, dijo José Sevilla, su consejero delegado, en la reciente presentación de resultados

La medida ha llegado a oídos del Banco de España, que ha lanzado un aviso a navegantes a las tres patronales financieras (AEB, CECA y cajas cooperativas) ante la posibilidad de que esta nueva comisión de 2 euros por sacar efectivo sea un doble cargo al banco del cliente y al propio usuario. Este doble peaje podría entrar en colisión con normativas de consumo y competencia europeas. Desde La Caixa, los pioneros de la nueva ola comisionista, se han apresurado a aclarar que no lo hacen, sino que cargan solo al banco.

“La retirada de efectivo en un cajero automático constituye un único servicio de pago, con independencia de que se realice en un cajero propiedad de la entidad emisora de la tarjeta bancaria o de otra entidad. En consecuencia, ese servicio solo puede originar el cobro de una comisión, ya sea por la entidad emisora de la tarjeta o por la entidad propietaria del cajero”. Es la palabra del supervisor español, que se estrena dando recomendaciones en público desde su nueva posición como ‘vocero’ del Banco Central Europeo (BCE). Desde finales del pasado año, el español ha traspasado sus competencias al europeo.

 

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Órdago de la gran banca a la pequeña

La guerra de las comisiones en los cajeros tienen un claro objetivo: detener el avance de la holandesa ING, que sigue captando clientes y se aprovecha de las redes de los demás bancos sin tener que soportar los costes de su infraestructura que tienen los cajeros. Estos varían en función de los gastos que supongan los reponedores de billetes (subcontratado a empresas de seguridad y blindados), el mantenimiento del software que los hace funcionar o la inversión en nuevas máquinas.

Para los bancos que tienen cajeros automáticos roza la competencia desleal o la provocación usar como gancho para captar clientes el poder sacar dinero en efectivo sin comisiones. Para entidades como ING, de nuevo en el ojo del huracán, levantar su propia red de cajeros supondría una inversión de cientos de millones de euros y por eso les ha compensado asumir hasta ahora la comisión ‘interbancos’ sin pasársela al cliente final.

El banco naranja se presume como el principal damnificado en los corrillos del sector, aunque fuentes de la entidad apuntan en otra dirección: “La subida de comisiones bancarias es perjudicial para el consumidor”. También lo serán las entidades con presencia regional o menor número de cajeros. Sus clientes también sufrirán el peaje de los 2 euros cada vez que utilicen uno de los 20.000 cajeros de Santander, La Caixa o BBVA, aunque su propia entidad se haya comprometido con ellos a no cobrarles. Entre los beneficiados se sitúa Bankia, que acogerá un aumento del uso de sus cajeros y la consiguiente inyección de comisiones interbancarias.

Pese a la creencia general de que la banca vive de las comisiones, no es del todo cierto. Lo hacen de la intermediación entre el tipo de interés que pagan a los ahorradores por su dinero y lo que cobran a quienes prestan dinero. Es el margen bancario y el corazón de su negocio con un peso del 75% sobre el margen de intereses. En un segundo plano están las comisiones. En el caso de un banco como BBVA suponen unos 4.400 millones de euros anuales en todo el mundo, que suponen alrededor del 25%.

Sin embargo, de ese importe,  los cargos por usos de tarjeta en terminales automáticas tienen escaso impacto en la cuenta de resultados de la banca española. No se desglosan los datos, pero fuentes bancarias aseguran que las comisiones por mantenimiento de cuentas o a las transacciones comerciales (cobro por los pago con tarjeta en comercios) son la parte más importante del total. Pese a que no suponen una gran partida para el banco, el establecimiento de una comisión a la retirada de efectivo tiene un objetivo: atraer nuevos clientes de otros bancos que huyan de las comisiones y, por tanto, atacar a la competencia.

Imagen: Archivo