La alineación

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Ya tenemos servida una de las alineaciones, con los candidatos que encabezarán la lista llamada a liderar el proceso soberanista de Cataluña y que son –por orden de aparición en escena- Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras. Les ha costado ponerse de acuerdo pero este elenco busca alzarse con la mayoría en unas elecciones convocadas con propósitos plebiscitarios.

Pep Guardiola

mas1Quedan pendientes trámites legislativos -incluida la aprobación de los presupuestos de 2016- pero parece irrebatible que las elecciones generales deberían coincidir, en el tiempo, con las catalanas de manera que no se vuelvan a dejar bazas valiosas en manos de quienes han trazado una agenda antagónica a los intereses de España: la estabilidad institucional, política y económica.

Y es que ya tenemos servida una de las alineaciones, con los candidatos que encabezarán la lista llamada a liderar el proceso soberanista de Cataluña y que son –por orden de aparición en escena- Romeva, Forcadell, Casals, Mas y Junqueras. Les ha costado ponerse de acuerdo pero este elenco busca alzarse con la mayoría en unas elecciones convocadas con propósitos plebiscitarios.

Y aquí comienzan las dudas. ¿Qué significa que las elecciones sean plebiscitarias en lugar de autonómicas, siendo estas las que eligen a quienes van a administrar los impuestos y asignar partidas presupuestarias a sanidad, educación, servicios sociales y demás renglones?

Para los padres intelectuales de la táctica aventurista -números 4 y 5 de la papeleta- pasar desapercibidos en lugares menores no ha sido mayor condena, no se vaya a notar que no han querido tomar decisiones en la legislatura, camuflando la ausencia de gestión al amparo de la independencia.

El tiempo que lleva Cataluña sin gobierno no es, pues, tan decisivo como esta colla castellera, encaramada en lo alto de la lista, que ha galvanizado el galope independentista, a través de la movilización social. Pero cuidado porque, si salen los números, -ya está acordado desde ahora- el presidente de la Generalitat sería el Molt Honorable Senyor Artur Mas. La típica componenda, tan española ella, que, podría estar evidenciando el sacrificio de quienes prefieren cubrirse así las espaldas por si hubiera que asumir las culpas de una derrota.

Y uno no puede evitar preguntarse qué pasaría si la lista alternativa la pudieran protagonizar quienes -sintiéndose catalanistas- no quieren la independencia de Cataluña. Es una lástima que algunos de ellos -Miguel Roca, Josep Piqué…- tengan tareas irremplazables que les impiden formar parte de una alineación -para muchos- ganadora.

Y Duran i Lleida, Carme Chacón…, referencias sólidas para aplacar la pretensión secesionista, por no hablar de Albert Rivera, que ha preferido jugar el partido en Madrid, lo que no deja de ser un error, cuando lo que está en juego es una urgencia. First things first.

Pep Guardiola

Cebar el odio…

El alcalde de Sant Vicenç dels Horts, ya se ha manifestado –sin ingenuidad alguna- dispuesto a ‘colarle goles al Estado’. Cuenta con apoyos inequívocos, entre otros, el de Pep Guardiola, que defiende la separación de España y lo hace apoyándose en el prestigio que le han dado los triunfos de un equipo de época. No va a encontrar enfrente las voces de Pau Gasol o Andrés Iniesta -por citar unionistas- porque la modestia de unos no se compadece con los aspavientos de otros. De ahí la urgencia por reforzar la defensa y contar con un arquero seguro.

Y todo este -ya inmediato- oleaje en el estanque político, nos lleva a plantear cuestiones de otra cuantía. En primer término, la parsimonia del gobierno para derramar, en defensa de la unidad, inteligencia emocional en abundancia, que -dejando los errores a la ansiedad secesionista- compense la deserción del Estado en las últimas cuatro décadas. Poco tiempo le queda para hacerlo.

Y esto ha de ser compatible con el respeto mutuo porque se han cometido cantidades industriales de errores, en ambas direcciones, que han servido para cebar el odio y ensanchar la distancia. Para los que admiran lo catalán -y somos muchos- resultan incomprensibles conductas, valoraciones y actuaciones recientes. Para los catalanes juiciosos, idéntico desconcierto ante la torpeza reiterada por parte de quienes no entienden de emociones ni de tesoros culturales, verbigracia la lengua.

La defensa de la Constitución y el imperio –desacomplejado- de la ley son la mayor garantía. Y esto vale para el conjunto del Estado, incluida la Generalitat y los municipios catalanes, por lo que me ahorro la enumeración. Ni dentro ni fuera de España se entenderían desenlaces que -de acuerdo con los resultados de sondeos que se van conociendo, 50/50- trataran de imponer soluciones extremas.

Y es que para que el partido sea limpio, hay que informar a los electores de las consecuencias de la decisión: ¿quien financiaría  a una Cataluña independiente y a qué precio? ¿Cuanto tiempo vagando sin protección española ni europea?

Así que, a sacudirse la galbana y facilitar -cuanto antes- la segunda de las alineaciones que se esperan. Todo es cuestión de madrugar, que ya se sabe que “la Casa Gran” no da tregua. Ahí va una pista: Durán, Rivera, Chacón, Espada… Hagan juego y comparen.