Hamlet, una estrella de rock

hamEsta nueva versión de la obra maestra de Shakespeare, interpretada por Benedict Cumberbatch, ostenta el récord de ser el espectáculo que más rápidamente ha agotado sus entradas en la historia del teatro en Londres. Los 100.000 tickets disponibles se vendieron en cuestión de minutos cuando se pusieron a la venta en agosto de 2014, un año antes de su estreno.

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hamAlrededor de una veintena de fans hacen cola a las siete de la mañana cerca de la City de Londres en un frío y gris sábado de septiembre. Entre los 20 y los 40 años, alguno mayor, y de varias nacionalidades. Varios han pasado la noche al raso en sacos de dormir. No, no esperan a los chicos de ‘One Direction’, ni a Taylor Swift, ni a ninguna estrella del rock. Buscan entradas para el último montaje de ‘Hamlet’ en el teatro Barbican. La causa de esta expectación sin precedentes para ver el mayor clásico del teatro inglés es su protagonista, el actor de moda Benedict Cumberbatch, que saltó a la fama por encarnar al detective Sherlock Holmes en la aclamada serie de la BBC y ha protagonizado películas como The imitation game (Descifrando enigma en España)”.

Esta nueva versión de la obra maestra de Shakespeare ostenta el récord de ser el espectáculo que más rápidamente ha agotado sus entradas en la historia del teatro en Londres. Los 100.000 tickets disponibles se vendieron en cuestión de minutos cuando se pusieron a la venta en agosto de 2014, un año antes de su estreno. El fanatismo de los seguidores de Cumberbatch, ansiosos por fotografiar y grabar cada uno de sus movimientos como si se tratara de un concierto en un gran estadio, obligó al propio actor a intervenir. Tuvo que pedirles, al salir del teatro tras una de las primeras representaciones a principios de agosto, que no utilizaran cámaras o móviles durante el espectáculo. Las luces desconcentraban al reparto y suponían una experiencia “mortificadora”, les dijo.

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Como es tradición en Londres, incluso en las obras más codiciadas para las que no quedan entradas, el teatro reserva una treintena de tickets que se ponen a la venta cada día a primera hora de la mañana. Así que madrugando un poco y con paciencia (la diferencia horaria con Bruselas ayuda), consigo entradas para ver ‘Hamlet’ ¡por 10 libras! (ni llega a 14 euros).

Y la espera vale la pena. Pese a algunos excesos y altibajos de la producción, creo que Cumberbatch sale airoso y con nota del reto que para todo actor británico supone ponerse en la piel de Hamlet. La obra empieza con el príncipe de Dinamarca solo en escena, ensimismado hojeando lo que parece un álbum de fotos familiar, mientras suena ‘Nature Boy’ de Nat King Cole en un tocadiscos antiguo. Durante los últimos ensayos con público antes del estreno oficial, la directora, Lyndsey Turner, había situado en este momento inicial, como apertura de la representación, el famoso soliloquio del ‘Ser o no ser’. La reacción furibunda de parte de la prensa británica le ha hecho rectificar y devolverlo a su lugar original. Tras ver la obra, el ‘Ser o no ser’ podría perfectamente haber ido al principio, el único momento íntimo de la representación.

Los soliloquios de Hamlet

Porque a diferencia del último Hamlet teatral protagonizado por otra estrella, el de Jude Law en 2009, con una puesta en escena minimalista, el de Cumberbatch es una superproducción teatral con muchos elementos que lo acercan al cine. El decorado, que se revela tras esta escena inicial, reconstruye un enorme salón de un palacio decadente, en azul, con las paredes recargadas de cuadros y espadas, una gran lámpara de cristal y una escalera que da a una especie de balconada. Al final de la primera parte del espectáculo, cuando el rey Claudio ordena la muerte de Hamlet, una fuerte tormenta arrasa el palacio. Tras el descanso, el palacio aparece en ruinas, con las sillas por el suelo y todo cubierto de basura, en la que se entierra a Ofelia tras su suicidio. El vestuario mezcla elementos de época, como los uniformes, con ropa moderna, como vaqueros y camisetas, que permiten a Cumberbatch lucir su buena forma física.

Uno de los mejores hallazgos del montaje es la forma de poner en escena los soliloquios de Hamlet. Una luz blanca se concentra en él, mientras el resto de personajes en la escena quedan en penumbra, en segundo plano, aunque siguen moviéndose e interactuando en silencio, como a cámara lenta. Así, el primer monólogo, cuando Hamlet denuncia que su madre Gertrudis se haya casado con su tío Claudio poco después de la muerte de su padre, se produce en pleno banquete en el palacio con casi todos los personajes en escena. La acción se congela y Cumberbatch se sube a la mesa mientras se lamenta en voz alta. Pero a veces se echa de menos una mayor sutileza. Para mostrar que Hamlet finge estar loco con el fin de desenmascarar a su tío como asesino de su padre, aparece disfrazado de soldadito de plomo y con una especie de castillo hinchable gigante.

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Pero Cumberbatch es tan buen actor que evita el ridículo incluso en esa escena. Lo mejor de su actuación es su versatilidad. En apenas segundos es capaz de pasar sin esfuerzo aparente de un momento cómico, cuando se finge loco, a la agonía y casi la rabia por su incapacidad de ejecutar la venganza por el asesinato de su padre. Su Hamlet es reflexivo pero también un hombre de acción en escenas como el combate de esgrima final con Laertes. Su protagonismo es absoluto. De hecho, uno de los problemas del montaje es que el resto de personajes quedan muy difuminados.

La crítica británica ha sido poco amable con este montaje de Hamlet. Varios medios se saltaron el embargo y publicaron las primeras reseñas del espectáculo incluso antes del estreno oficial. En general, han elogiado la interpretación de Cumberbatch, aunque alguno la considera superficial, y critican sobre todo las simplificaciones y el gigantismo de la producción. El público no opina lo mismo. Tras las tres horas de representación –por cierto, en absoluto silencio y sin que se viera ninguna cámara grabando- aclamaron a los actores, sobre todo, como no, a Cumberbatch. Y a la salida sus fans le esperaban para que les firmara autógrafos, como a cualquier estrella del rock.

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Hamlet se representa en el teatro Barbican de Londres hasta el 31 de octubre. La representación del 15 de octubre se retransmitirá en directo en cines de todo el mundo.