El reverso tenebroso de la caída del petróleo

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Para el consumidor es bueno. Para el productor, malo. Esta simple interpretación emerge del abaratamiento de los precios energéticos y de las principales materias primas, pero sus efectos colaterales se multiplican. Hay un reverso tenebroso especialmente dañino. La caída del petróleo Brent (Europa) y del crudo West Texas (EEUU) supera el 50% interanual desde el verano pasado (de más de 100 a menos de 50 dólares el barril).

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Para el consumidor es bueno. Para el productor, malo. Esta simple interpretación emerge del abaratamiento de los precios energéticos y de las principales materias primas, pero sus efectos colaterales se multiplican. Hay un reverso tenebroso especialmente dañino. Lo está siendo ya entre países emergentes y en los exportadores de petróleo. La caída del petróleo Brent, de referencia en Europa, y del crudo West Texas (EEUU) supera el 50% interanual desde el verano pasado (de más de 100 a menos de 50 dólares el barril).

El drástico movimiento y su velocidad tienen un precedente que hace temblar a más de uno. Fue en el verano de 2008, previo a la quiebra de los bancos de inversión Lehman Brothers y Merrill Lynch. La cotización de los barriles de referencia (Brent y WTI) marcó su máximo histórico hasta la cercanía de los 150 dólares por barril. Seis meses después, la brutal crisis financiera en curso llevó al petróleo por debajo de los 40 dólares o un 70% de descenso. Pese a la recuperación de principios de 2009, el crudo se movió durante el resto del año en una caída interanual superior al 50%, siempre según su cotización en dólares.

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Las causas de la actual crisis

Son varias las causas de la caída del petróleo, pero hay dos fuerzas que han impuesto la ley de la gravedad en este mercado manejado por grandes inversores financieros y, en menor medida, por las propias necesidades de la industria.

  • La primera y principal es la guerra desatada por Arabia Saudí contra el resto de productores advenedizos como Venezuela, Brasil, México o, incluso, Rusia. Son las grandes despensas del mundo con sus nuevos yacimientos, pero la necesidad de altos precios para rentabilizar su extracción les impide planificar e invertir en nuevas perforaciones. Considerados como los banqueros centrales del crudo, los Saud han impuesto su dictadura en los precios para frenar también al poderoso sector del ‘fracking’ en EEUU. El cierre de pozos no convencionales en el país ha sido una constante desde el pasado otoño. El número de perforaciones activas se ha reducido a la mitad, de 1.800 a menos de 900, según la firma especializada Baker Hughes.
  • El aumento de la producción en Irak o Irán -una vez que se levanten las restricciones a sus exportaciones- dibujan un nuevo mapa productor dominado por los países donde se extrae el petróleo a menor coste y que es de mayor calidad a la hora de conseguir derivados de valor añadido como gasolinas y otros combustibles.
  • La desaceleración económica de China -el mayor importador del mundo de materias primas- y las expectativas de alza en los tipos de interés se han dado la mano en las últimas semanas a la hora de destrozar cualquier posibilidad de rebote en los precios. “Las tensiones macroeconómicas siguen siendo el telón de fondo del escenario energético en 2015. A pesar de que la industria tenía la esperanza de una rápida recuperación de los precios, los ciclos anteriores nos dicen que el descenso en el primer año termina con los precios un 40% por debajo de su máximo, por eso esperamos una mejoría muy modesta en lo que resta de año”, explican los analistas del banco Citigroup en un informe.

Las consecuencias del ‘shock’

  • La parte positiva de un descenso generalizado en los precios del petróleo señala directamente al bolsillo del consumidor. En España se observa como el ahorro por echar gasolina o diesel al coche puede llegar hasta el 30% respecto al mismo periodo del año pasado y se estima que puede equivaler a más de 10.000 millones anuales.
  • El freno de las inversiones en tecnología petrolera es el efecto más inmediato de un descenso prolongado en los precios del crudo. Lo sufrirán las ingenierías especializadas (por ejemplo, Técnicas Reunidas) o fabricantes de materiales y productos ligados a nuevas instalaciones como las tuberías de acero (Tubacex).  Al otro lado de la balanza, la actual crisis petrolera acelerará los procesos de fusión y alianzas entre las grandes compañías del sector para sacar mayor partido de inversiones ya realizadas y reducir los costes sobre las que ya estén en explotación.
  • Quizá la consecuencia menos visible sea la progresiva entrada en recesión de los países productores más débiles como Brasil en Latinoamérica. También la menor entrada de ingresos petroleros en los países exportadores y el tijeretazo que sufrirá su capacidad de inversión en cualquier activo, pero sobre todo en deuda de los países desarrollados. De Noruega a México, pasando por Arabia Saudí, Catar o los Emiratos Árabes, los grandes fondos soberanos y fortunas basadas en los ‘petrodólares’ tendrán menos dinero para invertir. Visto desde el otro lado, los países europeos que tengan que emitir deuda nueva en 2015 (caso de España) tendrán un menor número de inversores a los que acudir.

Imagen: Flickr/Damian Gadal