La consulta fuera de plazo y la guillotina para la banca griega

La suerte está echada. Las negociaciones se han roto y las colas en los cajeros para retirar efectivo se han hecho visibles este sábado en Grecia. El país se enfrenta al ‘default’ (suspensión de pagos) y al consiguiente corralito (control de capitales) a partir de la semana que viene.

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La suerte está echada. Las negociaciones se han roto y las colas en los cajeros se han hecho visibles este sábado en Grecia. El país se enfrenta al default (la suspensión de pagos) y al consiguiente corralito (control de capitales) a partir de la semana que viene. El desacuerdo con el Eurogrupo para reducirla y alargar los plazos de su impagable deuda de 320.000 millones de euros -el principal escollo de la negociación durante la semana pasada- ha desembocado en la inesperada convocatoria de un referéndum en Grecia para el domingo 5 de julio.

Esa consulta llega tarde y fuera de plazo. El 30 de junio Grecia debe devolver 1.600 millones de euros al Fondo Monetario Internacional (FMI) y  pagar otros 2.500 millones en pensiones y nóminas públicas. Son unos 4.000 millones. El 20 de julio debería devolver otros 3.500 millones al Banco Central Europeo (BCE) y el 31 de julio otros 2.500 millones, de nuevo, para pensiones y nóminas. Todas esas cifras dependen de una extensión del segundo rescate europeo.

El Eurogrupo ofreció una prórroga de cinco meses y otros 14.000 millones a cambio de subidas de impuestos, endurecimientos del acceso a las jubilaciones, recorte en pensiones y gasto militar. Grecia puso su línea roja: una nueva reestructuración de la deuda. No hubo acuerdo, pero lo que pocos esperaban es que el Gobierno que dirige Tsipras usase de escudo a los propios griegos para presionar en la negociación.

Un referéndum envenenado

En un discurso televisado, el primer ministro Tsipras presentó la iniciativa en las urnas como una respuesta ante el “ultimátum”, “chantaje” y “humillación” que está sufriendo Grecia porque no se acepta la reestructuración de su deuda. Es decir, que se le perdone parte de lo que debe y se mejoren las condiciones del resto de la hipoteca.

Sin embargo, la convocatoria se debía haber hecho antes para poder estar en plazo. Tampoco se ha especificado qué se votará. ¿Salida del euro? ¿Aceptación de las condiciones del Eurogrupo para un nuevo rescate? Tsipras ha solicitado una nueva ayuda financiera “durante unos días” hasta que se celebre la votación el 5 de julio. Las posibilidades de que el Eurogrupo -acusado de chantajista y verdugo- rechace esta petición son muchas.

Las consecuencias inmediatas del referéndum no se han hecho esperar con un corralito oficioso en el sistema bancario griego. Piraeus y Alpha, dos de los principales bancos del país, han impuesto límites de 3.000 y 5.000 euros a las retiradas de efectivo en ventanilla, según informa la agencia Bloomberg. Se trata de la activación de los protocolos de control de capitales. Ningún banco moderno puede aguantar algo así, ya que su base de depósitos y liquidez inmediata (su solvencia) habitualmente no llega al 10% de su activo. Esto implica que si todos los clientes acuden a retirar su dinero, la entidad quiebra.

Con la situación actual, el sistema bancario griego y los ahorros de los ciudadanos quedan heridos de muerte y en manos del Banco Central Europeo (BCE), que mantiene una ELA o línea de liquidez de emergencia de hasta 85.000 millones de euros. Desde que el Gobierno Tsipras ganó las elecciones en diciembre, el sistema bancario griego ha visto cómo han volado más de 35.000 millones de euros en depósitos, el 20% de los 125.000 millones que quedan. Tsipras ha delegado en las urnas el acuerdo y en el BCE de Mario Draghi la supervivencia de la banca helena.

¿Qué propuso la ‘troika’?

Elevar impuestos en busca de ingresos. Es el camino que marcaron los acreedores para desbloquear los 7.200 millones de euros restantes del segundo rescate a Grecia, que en 2012 de sus socios europeos y el FMI un plan de ayuda financiera de 130.000 millones. De nada ha servido. Grecia está peor que entonces y empeora. No puede atender al pago de intereses y devolver los préstamos que ha recibido el país.

Los acreedores se han mantenido en su sitio: si Grecia no aumenta sus ingresos y recorta el gasto público (administración, pensiones…), no podrá salir a flote. Por ello plantean toda una batería de subidas de impuestos. Entre ellos, el de beneficios empresariales o impuesto de sociedades del 26% al 28%; el de los yates con más de 10 metros de eslora del 10% al 13% o el IVA al 23% para todos los sectores (incluyendo la hostelería, esencial en un país turístico como Grecia) con una tasa ‘superreducida’ del 6% para medicamentos, teatro y libros.

Por otro lado, la Troika quiere que Grecia recaude hasta 2.650 millones de euros anuales por propiedades inmobiliarias y suelo. También busca que se subasten licencias de telecomunicaciones 4G y 5G; que venda nuevas concesiones para televisiones privadas. El Eurogrupo no ve con buenos ojos el impuesto especial del 13% de Grecia a las empresas que ganen más de 500.000 euros. Diferencias notables que hoy por hoy son irreconciliables.

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Imagen: Flickr/Duncan Hull