Abril-Martorell, el rey de los despidos

Fernando Abril-Martorell, presidente de Indra.

Es experto en ejecutar el trabajo sucio en tiempos de crisis. Lo mismo cierra un negocio, vende una filial, pilota una salida a bolsa o refinancia un conjunto de créditos. Pero su especialidad es reestructurar, limpiar, despedir y poner patas arriba a empresas de gran tamaño para salvarlas de su desaparición o quiebra. No hay un historial como el suyo.

Fernando Abril-Martorell, de 53 años, va camino de firmar como ejecutivo un récord difícil de valorar: 14.000 despidos en tres empresas distintas (Telefónica, Prisa, Indra) en los últimos quince años. Justo ahora, afronta su tercer plan de bajas masivo al frente de Indra, la multinacional española de defensa y tecnologías de la información que tiene cerca de 40.000 empleados en todo el mundo.

Hijo del que fuera vicepresidente económico con Adolfo Suárez, Abril-Martorell es un banquero de inversión de larga trayectoria que comenzó su carrera en JPMorgan y ha liderado también la filial en España del suizo Credit Suisse. Es el hombre de confianza de la gran banca y de algunas de las mayores fortunas españolas cuando tienen grandes problemas que solucionar.

Un accionista: “No eche a nadie a la calle”

“Señor presidente, permítame que le dé mi opinión: no eche a nadie a la calle. Salvemos entre todos esta sociedad, tanto los administradores, la plantilla y los accionistas. Porque la congoja que tendrán 1.500 familias debe ser gorda. Yo le pido a ustedes que, posiblemente con ese 20% que va a disminuir (la retribución) del consejo y a los trabajadores, que lo analicen y que a veces merece la pena ganar menos con tal de que nadie se vaya a la calle”. Abril-Martorell sabe que no va a ser posible, por eso ni pestañeó ante las palabras de Ángel Cereceda, un veterano y habitual protagonista en las juntas de otras empresas del Ibex 35 (Mapfre, Enagás, Bankinter…).

Inauguró el turno de intervenciones en la pasada Junta General de Accionistas del 25 de junio, que fue copada por los sindicatos. Todavía falta negociar con los representantes sindicales, pero el máximo responsable de Indra ha puesto sobre la mesa una plan de bajas para 1.850 empleados solo en España, la mayoría del área de consultoría y en sus sedes centrales en Madrid. Es el 8,5% del equipo en el país (21.800 trabajadores), que supone a su vez casi la mitad de su plantilla global.

Sus grandes reestructuraciones

Sin embargo, el de Indra será el menor de sus tres grandes trabajos como reestructurador. Hasta 2013 fue consejero delegado de Grupo Prisa. El grupo de medios de comunicación acumuló una deuda de 5.000 millones de euros tras la compra de Sogecable y estuvo al borde de la quiebra. Abril-Martorell aterrizó allí de la mano de los acreedores de la mayor parte de ese dinero (Telefónica, Santander, Caixa, HSBC…) para salvar el barco. Entre las medidas que planteó estuvo la venta de Canal+ a Telefónica, de Santillana a Pearson, la refinanciación de la deuda de 5.000 millones, la conversión de parte de esos préstamos en acciones de la sociedad… y el temido ERE.

Hoy la empresa sigue en pie, pero se ha quedado irreconocible. Antes de su plan, las familias fundadoras Polanco y Pérez controlaban el 70% del grupo. Ahora apenas tiene un 10% de la empresa. También tuvo que despedir a más de 2.000 empleados, en su mayoría periodistas  de El País, Cadena Ser, As o Cinco Días.

No ha sido la primera, ni la última vez que había recibido esa clase de encargo. El ex banquero de JPMorgan y Credit Suisse también realizó esa labor para empresas terceras como, por ejemplo, en el ERE de Deoleo (SOS Cuétara) tras la crisis provocada por sus anteriores dueños (los hermanos Salazar) y antes de su venta al fondo de capital riesgo CVC. La banca, una vez más, volvió a recurrir a Abril-Martorell para salvar la actividad de una empresa al borde del abismo.

Stocks options’ y el ERE de Telefónica

Con Prisa e Indra, Abril-Martorell vuelve a repetir el trabajo del ‘Señor Lobo’, ese personaje que en Pulp Fiction encarna Harvey Keitel y que sabe en todo momento lo que hay que hacer, aunque no sea apto para todos. Su ‘gran trabajo’ en la sombra se produjo en Telefónica entre finales de los años 90 y principios de los 2000. Entonces se registró el que está considerado como el mayor ERE (Expediente de Regulación de Empleo) de la historia en España. Fueron 10.000 empleados los que salieron de la operadora entre jubilaciones anticipadas, bajas voluntarias y despidos.

Abril-Martorell -contaba entonces  38 años- comenzó a diseñar aquel plan como director general financiero de Telefónica a las órdenes de Juan Villalonga, el entonces presidente de la mayor empresa española. Después lideró una de las filiales en su salida a bolsa (TPI), pero dimitió de su cargo poco tiempo antes del cese de Villalonga. Su sucesor, César Alierta, volvió a llamar a la puerta de Abril-Martorell (junio de 2000) para terminar el trabajo iniciado desde la posición de consejero delegado de Telefónica (2000-2003).

De nuevo, el encargo fue reestructurar, vender y sanear, en este caso, la herencia que había dejado Villalonga en Telefónica. La compañía firmó unas pérdidas récord de 5.600 millones de euros en 2002 por las desorbitadas inversiones que se habían realizado en Terra Lycos o las licencias móviles en Europa. Fue además uno de los cerebros -como máximo responsable del área financiera- detrás de las famosas ‘stock options‘ de Telefónica, que trascendieron a los círculos económicos por la cuantía de las mismas. También para aquello hubo que buscar soluciones. Y Fernando volvió a ser  el solucionador.