El primer desplome global ‘made in China’ para los mercados

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De Este a Oeste y de Norte a Sur, un terremoto bursátil está azotando desde hace semanas a los mercados, pero este lunes ha vivido su mayor sacudida con epicentro en China. El Ibex 35, el índice de las 35 mayores empresas españolas, se ha desplomado un 5%, hasta 9.756 puntos, en su mayor caída desde agosto de 2012. No ha sido el peor índice de la foto: el EuroStoxx 50 y el Cac francés se dejaron cada uno un 5,35%. 

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De Este a Oeste y de Norte a Sur, un terremoto bursátil está azotando desde hace semanas a los mercados, pero este lunes ha vivido su mayor sacudida con epicentro en China. El Ibex 35, el índice de las 35 mayores empresas españolas, se ha desplomado un 5%, hasta 9.756 puntos, en su mayor caída desde agosto de 2012. No ha sido el peor índice de la foto: el EuroStoxx 50 y el Cac francés se dejaron cada uno un 5,35%. Wall Street comenzó la jornada con caídas del 5% al 6%, aunque se recuperaba (hasta el -1%) a media sesión. El índice Dow Jones registró su mayor caída en puntos de toda su historia (más de 1.000).

Las bolsas asiáticas se han llevado la peor parte con China a la cabeza. El índice Shanghái Composite perdió esta madrugada un 8,5% y acumula un descenso del 40% desde mediados de junio, cuando comenzó el mercado bajista en el gigante asiático. Los inversores se han protegido del desplome bursátil en las monedas del Viejo Continente: el euro empezó la sesión en la zona de 1,137 dólares y subió durante la jornada hasta los 1,169 dólares, un avance próximo al 3% y completamente inusual en un tipo de cambio.

El Ibex 35, frente a las mayores caídas de su historia.
El Ibex 35, frente a las mayores caídas de su historia.
  • ¿Ha cambiado algo?

Los mercados se han agitado este lunes como nunca en los tres últimos años. “La realidad es que no hay nada nuevo. Los analistas aluden al miedo a la desaceleración de la economía china, al temor que puede provocar en términos de la inestabilidad de los mercados. Al final, el principal riesgo para los mercados es el propio mercado, con un elevado apalancamiento de los inversores en activos de riesgo”, explica por email el economista jefe de Citigroup en España, José Luis Martínez-Campuzano.

  • ¿Qué ocurre con China?

El temor del mercado viene por una doble vía, la debilidad de la economía del gigante asiático y el pinchazo de su burbuja financiera. Hasta este año, ambos factores se movían con una baja correlación, pero esto ha cambiado tras este desplome. La causa de esta distancia eran las restricciones que las autoridades tenían puestas para la inversión en bolsa de los particulares, tanto nacionales como extranjeros, que provocaba que el movimiento del dinero no fuese necesariamente en la misma dirección que la economía. En los últimos trimestres, las autoridades del país decidieron abrir las puertas de sus distintas bolsas, lo que permitió una fuerte entrada de capitales al inicio del año.

El dinero entraba, el mercado subía y todos los inversores disfrutaban de la apreciación de sus activos,  en tanto que la economía del país se iba enfriando al mismo tiempo. El índice Shanghái Composite se disparó más de un 150% en menos de un año hasta superar los 5.100 puntos en junio. Pero los días felices se acabaron y el dinero empezó a salir de la bolsa con la misma facilidad con la que entró. Todo el desplome del mercado de los dos últimos meses se ha producido con un gran volumen de cotización, que duplica (o incluso triplica) a cualquier día que vaya desde 2011 hasta septiembre de 2014 (cuando las medidas de apertura del mercado empezaron a calar)

En definitiva, una oleada de ventas que ha superado cualquier esfuerzo de China para frenar el desplome de su bolsa. “Hay que tener en cuenta que las autoridades no pretenden evitar las caídas, sino amortiguarlas”, remarca Javier Santacruz, economista e investigador asociado a la Universidad de Essex. Todas las medidas adoptadas no han podido evitar que el desplome de la Bolsa de Shanghái casi alcance el 40%, ni que hoy cayera un 8,5%. “Las autoridades contribuyeron a crear esta burbuja de los mercados para crear efecto riqueza”, explica Francisco Vidal, analista de Intermoney, “con una bolsa hinchada a base de compras a crédito y con salidas a bolsa que se encarecían de forma artificial”.

De esta forma, Pekín pretendía estimar el consumo interno gracias al aumento de los ingresos de los ahorradores. “Si se creen más ricos, van a consumir más y así crearon esta burbuja en los mercados”, indica Vidal. La novedad principal es que esta ha sido la primera ocasión en la que el desplome de la bolsa de China ha tenido un impacto tan grande en los mercados desarrollados, lo que es una buena muestra del peso que ha adquirido el país para la economía mundial. El ejemplo perfecto ha ocurrido en Japón con el inesperado descenso de su PIB del segundo trimestre del año (se contrajo un 1,6% anualizado) por la menor demanda de China. La influencia de China llega ya a dominar una de las grandes economías mundiales desarrolladas.

  • ¿Subirá tipos de interés la Fed?

El desplome de China lleva ya más de dos meses azotando al mercado y algo parece estar cambiando. Los años de baja volatilidad y subidas aceleradas de las bolsas al calor de los estímulos monetarios de los bancos centrales empiezan a dar paso a la incertidumbre. Larry Summers, quien fuese el principal rival de Janet Yellen a ocupar el puesto de presidente de la Reserva Federal (Fed), ha alertado hoy de que “como en agosto de 2007 y 2008, podemos estar en las primeras fases de una situación muy seria”.


Con estas palabras, Summers deja ahora la pelota sobre el tejado de la que fuese su rival (y ganadora) en la carrera hacia el trono de la Fed, Janet Yellen. La entidad tiene previsto subir los tipos de interés oficiales este año por primera vez en casi una década, situación que mantiene en alerta a los mercados. ¿Cómo reaccionará la débil economía mundial a este cambio en el precio oficial del dinero? Esta incertidumbre es la que quita el sueño a los inversores y que está golpeando con fuerza a los mercados.

Las bolsas vuelven a pedir estímulos monetarios para evitar una corrección que tiene sentido si se valora la incertidumbre que rodea a la economía global: ¿quién será el nuevo motor del mundo con China y los emergentes en plena desaceleración? Este escenario apunta a que la primera subida de tipos de la Fed podría retrasarse hasta la última parte del año, o incluso 2016. “No está claro que el próximo movimiento de la entidad sea restrictivo”, advirtió hoy Summers, que deja caer la posibilidad de que, lejos de retirar los estímulos monetarios, la Reserva Federal pueda aumentarlos.

  • El pinchazo del petróleo

Los datos oficiales de China apuntan a un crecimiento de su economía del 7% interanual (dato del segundo trimestre del año), pero los datos no oficiales apuntan a una situación mucho más complicada. “Las cifras de consumo de energía no encajan con los buenos datos oficiales del sector industrial y lo mismo pasa con el consumo de cemento y los datos inmobiliarios”, explica Vidal. La preocupación sobre la situación económica va mucho más lejos de la información que publican las estadísticas de Pekín.

Uno de los ejemplos que refleja la debilidad del crecimiento chino es el desplome del precio del petróleo. El precio del barril de Brent, referencia europea, ha caído hoy por debajo de los 44 dólares, la primera vez que pierde esta cota en el año y su nivel más bajo desde 2009. Este descenso -que roza el 60% en doce meses- está provocando un desplome en las petroleras que está también en la base de la caída de las bolsas occidentales, tanto por su elevada capitalización, como por la profundidad de sus descensos. Exxon Mobil, la gran petrolera estadounidense, acumula ya un desplome superior al 16% desde el pinchazo de la burbuja china. En España, Repsol acumula un descenso superior al 25%.

El pinchazo del petróleo tiene una segunda derivada sobre la economía global: el deterioro de la balanza de pagos de los países exportadores de crudo. Estos grandes vendedores del oro negro se acumularon miles de millones de dólares en reservas internacionales que destinaron durante los años de la crisis en comprar deuda de los países desarrollados para financiar sus déficits. Grandes fondos soberanos, como los de Arabia Saudí o de Noruega (el mayor del mundo con más de 800.000 millones de euros bajo gestión, lo que equivale al 80% del PIB español) han sido un importante apoyo financiero para Europa y EEUU. ¿Qué pasará cuando estos países dejen de acumular reservas y no puedan aumentar, o tengan que reducir sus posiciones en el mundo occidental?