El Corte Inglés expulsa a los accionistas críticos y consagra el blindaje del jeque catarí

Dimas Gimeno-Álvarez, presidente de El Corte Inglés./MOEH ATITAR

Una inversión sin ningún cabo suelto. La entrada de Hamad Bin Jassim (HBJ) Bin Jaber Al Thani, ex primer ministro de Catar, en el capital de El Corte Inglés está protegida llueva o truene. No perderá su inversión aunque el consumo vuelva a desplomarse o se desmonte el núcleo duro de accionistas. Una operación que, además, ha provocado un cisma inédito en la compañía.

Ayer, su junta anual expulsó del consejo de administración a Corporación Ceslar, controlada por una de las familias fundadoras, por criticar la entrada del jeque que, consideran, minusvalora la empresa. El resto de consejeros votó a favor de su cese por entender que la familia Areces Galán, que tiene alrededor del 9% del capital, ha incumplido sus deberes de “lealtad y secreto” al dar difusión a “informaciones, datos, informes o antecedentes a los que ha tenido acceso en el desempeño de su cargo y sobre los que debía guardar reserva”.

La caja de los truenos se abrió el 14 de julio cuando la compañía anunció la inversión de HBJ. Entonces, aseguró que se trataba, simplemente, de vender el 10% del capital que tenía en autocartera en forma de préstamo convertible en acciones a tres años. Una operación bastante habitual. A cambio, El Corte Inglés recibirá 1.000 millones de euros, que inyectará directamente en la empresa para reducir su deuda bancaria, afrontar su anhelada expansión internacional y situar el valor de la compañía en 10.000 millones.

Las mismas críticas que han llevado a la expulsión de Ceslar (que impugnará tanto la junta de accionistas como su cese del consejo) han tenido como efecto rebote que la compañía se haya visto obligada a rectificar en público su propia versión de los hechos y a explicar con detalle una operación mucho más compleja de lo anunciado en un principio. La entrada del nuevo inversor está repleta de condicionantes y ha creado un cisma accionarial y familiar entre los herederos del grupo de distribución.

Como compensación a su préstamo, realizado a través de la sociedad Primefin, HBJ recibirá un interés anual del 5,25% (52,5 millones de euros). Además, de entrada y sin ningún condicionante, dentro de tres años recibirá otro 2,25% del capital social, con lo que, seguro, elevará su participación hasta el 12,25%.

El jeque siempre gana: así es su blindaje

Se reforzará así como tercer socio de referencia, por detrás de la Fundación Ramón Areces (37,39%) y Cartera de Valores IASA –la sociedad de Isidoro Álvarez que han heredado sus hijas Marta y Cristina Álvarez Guil y su sobrino Dimas Gimeno, actual presidente de la empresa– con el 22,18% de las acciones. Pero, según El Corte Inglés, ese 2,25% no llegará a manos de HBJ ya que éste se reserva una opción de venta a la propia compañía, aunque no explica si esta posibilidad de vender está condicionada de algún modo.

A partir de ahí, la operación del jeque está vinculada a la evolución del negocio de los grandes almacenes y a que ningún gran accionista abandone el barco. El grupo ha diseñado un plan de negocio hasta 2020 que debe cumplir, obligatoriamente, durante los próximos tres años y que contempla un crecimiento del Ebitda (resultado de explotación bruto) del 12% anual.

Si este plan de negocio sólo se consigue en parte, tendrá que compensar al catarí. En concreto, si sólo logra cumplir entre el 69% y el 95% de su objetivo de crecimiento de Ebitda, tendrá que entregar al jeque otro 1% del capital. Eso pasaría, por ejemplo, si el consumo vuelve a pinchar en España, donde tiene 87 de sus 89 grandes almacenes –los otros dos están en Portugal– y donde no ve opciones de nuevas aperturas.

El otro gran condicionante que demuestra que HBJ no ha realizado su operación a ciegas es que recibirá otro 2% adicional en caso de que el valor de la sociedad se deteriore y caiga por debajo de los 10.000 millones de euros, con un tope mínimo de 8.333 millones. Este escenario podría producirse por lo que denomina “eventos de liquidez”, como es la venta de acciones por parte de los accionistas mayoritarios de El Corte Inglés o del propio inversor árabe. Este blindaje ante posibles movimientos accionariales entrará en vigor dentro de cuatro años y medio y estará abierto por cinco ejercicios más. Es decir, hasta 2025.

Con todas estas garantías, en el peor de los escenarios posibles para El Corte Inglés, el jeque se aseguraría una participación superior al 15%. Pero, según la empresa, esa tormenta perfecta no tiene visos de producirse porque su plan de negocio es conservador y porque ni los accionistas de referencia –la Fundación Areces e IASA– tienen intención de vender ni HBJ, a priori, tampoco.

Posible salida a bolsa

Otros accionistas, como Corporación Ceslar o Cartera Mancor, sí podrían tener en mente desinvertir y hacer caja, sobre todo, si en algún momento se produce la salida a bolsa del grupo que, según fuentes próximas a la negociación con el jeque, sí se ha planteado. A día de hoy, en caso de que un accionista de El Corte Inglés quiera vender su participación, la primera opción es que ésta sea recomprada por la propia compañía, como ya ha sucedido en el pasado. Dado el conflicto interno que mantienen las familias accionistas, la opción de acudir al parqué podría ser un vehículo para encauzar las diferencias.

HBJ exigirá resultados pero sin pisar España. No será formalmente accionista hasta dentro de tres años y, tampoco, estará físicamente en el consejo. Sí que lo estará su mano derecha y quien ha llevado la batuta en las negociaciones: Shahzad Shahbaz. De perfil financiero, ha trabajado durante 25 años para Bank of America y, según la agencia Bloomberg, ha sido presidente y consejero delegado de la firma saudí QInvest y principal directivo de NBD Capital, con sede en Emiratos.

Shahbaz será el primer consejero ajeno al núcleo accionarial o a la gestión de los grandes almacenes, exceptuando al ex presidente de Endesa Manuel Pizarro, que llegó al consejo en 2014 de la mano del fallecido Isidoro Álvarez y que hoy está relegado a un segundo plano.

El nuevo inversor también supone un antes y después, porque la compañía tiene que cambiar sus estatutos para permitir que alguien que no sea accionista se siente en el consejo y, además, dar pasos incipientes en materia de buen gobierno corporativo, como la creación de una comisión de auditoría y otra de nombramientos y retribuciones.

Al vender parte de su capital, la empresa también se ha puesto precio a sí misma: en torno a 11 – 14 veces su Ebitda (826,39 millones en 2014). Es decir, entre 9.090,3 y 11.569,7 millones de euros, lejos de los 18.000 millones en lo que fueron valorados sólo sus inmuebles en 2013. El grupo también va a modificar su estructura accionarial. Desdoblará los 200.896 títulos que tienen un nominal de 60 euros para que todos tengan un nominal de 6 euros y facilitar, así, su compraventa.

Una mujer por cada 21 directivos
El desembarco del catarí coincide con la presentación de los resultados de El Corte Inglés en 2014, en los que se percibe la recuperación del consumo pero mantiene a la baja su rentabilidad. Su cifra de negocios creció un 2,6% en el ejercicio, cerrado el 28 de febrero, situándose en 14.592 millones de euros. Mientras, su beneficio neto se recortó un 32% (115,2 millones) lo que atribuye a la falta de extraordinarios (en 2013 vendió el 51% de su división financiera a Banco Santander) y a mayores costes financieros (los cuantifica en 341,9 millones) por la renegociación de su deuda con los bancos. No todas las divisiones gozan de la misma salud.

Los grandes almacenes crecen un 3,6% en ingresos (8.768 millones de euros) pero caen en beneficio un 32,3% (186,2 millones) y siguen siendo el eje esencial de su negocio. El que más sufre es el formato híper, un concepto dañado por la crisis, el cambio en las costumbres de compra de los consumidores y que además se encuentra en pleno proceso de transformación. Hipercor sólo aportó 5,28 millones al resultado del grupo.

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El beneficio de otras divisiones crece a ritmo de dos dígitos, como Sfera (10%), Seguros (10,3%) o Informática El Corte Inglés (18,1%). La memoria anual de la compañía desvela que su resultado antes de impuestos es de 14,8 millones de euros (un año antes era 14,9 millones) y que gracias al cambio del Impuesto de Sociedades de 2014, el grupo se ha apuntado un ingreso de 58,72 millones de euros en base a la valoración de impuestos diferidos.

También que su plantilla total se ha situado en 91.437 personas (un 1,9% menos que en 2013) y que, a pesar de que el 63% de sus empleados son mujeres, muy pocas llegan a la alta dirección. El grupo sólo tiene una directiva por cada 21 directivos. En total, 175 hombres ocupan cargos de dirección o gerencia, frente a 8 mujeres. Mientras, cuenta con 46.622 mujeres comerciales, frente a 18.494 hombres. El pasado año, la compañía asumió que tenía un problema en materia de igualdad y aseguró que, de aquí a 2020, al menos el 50% de los puestos de responsabilidad que cree serán ocupados por mujeres.

En la junta de este domingo, además de aprobar las cuentas, la operación del jeque, el cese de Ceslar y el cambio en sus estatutos, se dio el visto bueno a una nueva emisión de valores de renta fija (deuda) de hasta 2.000 millones a cinco años. Según la empresa, la entrada del jeque le permitirá reducir su deuda bancaria hasta 2.089 millones de euros. Con esta reducción del endeudamiento, afirma estar en condiciones de diseñar su inconcluso salto exterior. Pero para salir fuera, antes tendrá que arreglar lo que ocurre dentro de casa.

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