Situación electoral marzo 2015Ciudadanos ha dejado de ser una fuerza testimonial en el conjunto de España. Su ascenso es meteórico. Según un estudio electoral elaborado por Jaime Miquel & Asociados para EL ESPAÑOL, el partido que lidera Albert Rivera obtendría 19 escaños en el Congreso de los Diputados, más del doble de lo que estimado hace tan solo un mes, cuando la proyección les otorgaba ocho diputados en la Carrera de San Jerónimo. Ciudadanos, que ahora no tiene ninguno, recibiría el apoyo de 2.307.105 votantes, muy por encima de UPyD, partido con el que guarda semejanza. A la formación de Rosa Díez la votarían 767.450 personas, según el estudio, cuyos datos puedes leer aquí.

La imagen que se vio este martes en el Congreso, la de un país bipartidista que celebra debates entre el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición, es cada vez menos exacta. Sólo votaría al PP y al PSOE el 44,5% del electorado, un porcentaje inédito. Podemos se consolida como segunda fuerza y se acerca mucho al número de votos del PP aunque obtiene 15 escaños menos.

El PP volvería a ganar las elecciones. Pero sus 114 escaños dejarían a Mariano Rajoy muy lejos de la mayoría absoluta, situada en 176. Los posibles pactos se antojan complicados para los populares: la suma de sus escaños con los de Ciudadanos, donde se fugan 1,4 millones de sus votantes, sigue sin ser suficiente para gobernar.

Juntos, PP y PSOE gozarían de una amplia mayoría. La alianza de Podemos y PSOE también superaría, aunque con menos holgura, la cifra de 176 escaños.

El debate, irrelevante

El debate sobre estado de la nación fue irrelevante en términos demoscópicos. Así lo indican los datos de audiencia de televisión, la peor que se recuerda, con 275.000 espectadores de media. Si se compara con la audiencia del último debate entre José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy en 2011, que obtuvo 561.000 espectadores, llegamos a la conclusión de que este formato de debate hoy interesa a la mitad de la gente que hace cuatro años. Si tenemos en cuenta que la suma de la intención de voto de Podemos y Ciudadanos, sin representación en las Cortes, suma más del 35% en esta estimación y recordamos que la suma de votos del PP y del PSOE, de celebrarse hoy las elecciones, no llegaría al 45% de los votos válidos cuando en 2008 fue del 83%, llegaremos a la conclusión de que lo que pasó en el debate fue irrelevante en términos electorales. Salvo el “patético” error de Rajoy, enseñando lo que no quería, no pasó nada. Pedro Sánchez no supo aprovechar su oportunidad y eso lo confirma el empate según la encuesta específica del CIS.

Más participación, más actores

El PP sacaría el 25,9% de los válidos y lograría 114 escaños, siete menos que hace unas semanas. Esto sucede porque Ciudadanos sobrepasa los 2,3 millones de votos e incorpora al sistema a electores antes desmovilizados, lo que reduce las posiciones relativas de todos. Este extremo es ajeno al debate sobre el estado de la nación, lo mismo que la progresión de Amaiur, que logra 300.000 votos y hasta cinco escaños.

El bipartidismo forma parte del pasado desde mayo de 2010, cuando se desmovilizó en masa el electorado socialista. También forma parte del pasado la preeminencia del PP y el PSOE sobre los demás y esto es así desde septiembre de 2014. La irrupción de Podemos hasta el umbral de los 50 escaños vino a decirnos entonces que el partido de Pablo Iglesias era segundo en lugares como Madrid o la Comunidad Valenciana. Un lugar donde ahora son primeros.

En febrero de 2015 se confirmó la incorporación de un cuarto partido en el ámbito estatal: Ciudadanos. De un sistema con dos partidos hegemónicos pasaremos a una estructura con cuatro actores principales. UPyD e IU/ICV resultan especialmente damnificados por la irrupción de Ciudadanos. El primero porque disputa el mismo espacio. El segundo, por su retroceso en sus posiciones relativas, que lo sitúa en el umbral del 5% autonómico que necesita en mayo en Madrid o en la Comunidad Valenciana. 

Ciudadanos se come parte del espacio del PP

Durante el transcurso de debate, el presidente del Gobierno le vino a decir a la portavoz de UPyD, Rosa Díez, que Albert Rivera se quedaría con su electorado y su espacio político. A Rajoy se le olvidó agregar que Rivera también se quedará con tres de cada 10 votantes del PP de 2011. Por ahora y según las estimaciones de JM&A para El Español, 1,4 millones de electores que votaron a Rajoy en 2011 votarían a Ciudadanos. Una cifra mucho mayor que los 160.000 votantes de UPyD de 2011 que votaran al partido de Rivera.

Las transferencias de voto entre las generales de 1979 y 1982 definen un movimiento de UCD al PSOE (21,7%) que es equivalente al que hoy se está produciendo del PSOE a Podemos (26,1%). Lo mismo que sucede con el PCE, que perdió entonces el 37,3% de sus votantes en favor del PSOE. Un porcentaje equivalente al que ahora abandona Izquierda Unida para incorporarse a Podemos (40,6%). Tan pronto como la transferencia del PP a Ciudadanos supere el 10%, se intensificará quizá hasta el 20%. Esto puede suceder en el barómetro de abril del CIS, cuyas cifras se conocerán después de las elecciones andaluzas y podrían acentuar el paralelismo entre la situación actual y la de 1982. Aquellas generales marcaron el final de una clase política. Las de este año podrían hacerlo también.

DOCUMENTO. El estudio de situación electoral de Jaime Miquel.