Susana Díaz

Puede que Andalucía fuese el primer campo de pruebas de la nueva política, pero ha vuelto a ganar el PSOE. Susana Díaz, que se presentaba por primera vez a unas elecciones como cabeza de lista, seguirá al frente del Gobierno de la Junta, que lleva tres décadas en manos de los socialistas. El PSOE, que no gana casi en ninguna parte de España, se impuso con claridad frente al hundimiento del PP y la irrupción de Podemos y Ciudadanos.

En EL ESPAÑOL te hemos contado aquí en directo el escrutinio. Pero los resultados tienen peso específico y ramificaciones fuera de Andalucía.

1. Fin del bipartidismo: es Susana y los demás

Es ella, más que el PSOE como partido, quien se consolida. Es la figura política imprescindible en Andalucía y en el PSOE. Mantiene el Gobierno de la autonomía más poblada, se impone al PP y se consolida en el PSOE como una dirigente con más calado que el propio secretario general, Pedro Sánchez. Un detalle de vital importancia en un socialismo en horas bajas.

El manejo de los tiempos políticos ha vuelto a beneficiar al PSOE. José Antonio Griñán desligó en 2012 la convocatoria electoral de las generales en las que el PP logró mayoría absoluta y logró salvar para el PSOE el Gobierno regional aun perdiendo las elecciones frente a Javier Arenas. Con el mismo número de escaños, Susana Díaz triunfa en medio de un clima político en creciente descomposición. Capitaliza el voto útil de izquierdas frente a la pujanza de Podemos y aventaja en 14 escaños a Juanma Moreno. Todo con una campaña personalista en la que Díaz se ha erigido en guardiana de las esencias andaluzas frente a Rajoy y frente a cualquier experimento político. Su futuro, en Sevilla o en Madrid, lo decidirá ella. Aunque ha dicho que no quiere ser candidata a las elecciones generales, ahora tiene un gran éxito que avala su tirón electoral.

2. Moreno y Rajoy muerden el polvo

Con Juanma Moreno como candidato, el PP ha perdido alrededor de medio millón de votos, un tercio de los que cosechó el tetracandidato Javier Arenas. Moreno era el hombre de Mariano Rajoy, que lo eligió frente al que amadrinaba María Dolores de Cospedal, José Luis Sanz. A diferencia de lo que ocurrió en el PSOE, Rajoy y su Gobierno han estado permanentemente en Andalucía.

Juanma Moreno

De nada ha servido el llamamiento al voto útil: “Votar a IU, Podemos, UPyD y Ciudadanos es apuntalar al PSOE”, llegó a decir Rajoy. Tampoco las continuas referencias a los escándalos de los ERE o de los cursos de formación que atenazan al PSOE. Ni siquiera han servido un candidato joven o una campaña que en Génova se obstinan en reivindicar como modélica. El PP pierde. Pero sobre todo pierde Rajoy, que empieza con el peor pie posible el rosario de citas con las urnas de 2015.

3. Resucita la geometría variable

José Luis Rodríguez Zapatero gobernó gracias a la geometría variable: pactos puntuales con distintos partidos políticos en un Parlamento sin mayorías. El concepto ha resucitado. Susana Díaz ha prometido que no intentará ni una gran coalición con el PP ni un pacto con Podemos, a quien ha demostrado poder hacer frente en las urnas. Con los resultados sobre la mesa, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha asegurado que no habrá un pacto de Gobierno con el PSOE.

La noche electoral es el inicio de una legislatura inédita en Andalucía. La mayoría simple será, por primera vez, suficiente e inevitable para el PSOE, que se queda a ocho escaños de la absoluta (55). El objetivo será o bien asegurarse el apoyo explícito para garantizar que sus medidas salgan adelante o negociar las abstenciones suficientes para conseguir un resultado idéntico en la práctica. La primera cita será la investidura de Susana Díaz, bien por mayoría absoluta con votos a favor de otros partidos o por mayoría simple con su abstención.

El PSOE tendrá que negociar y los demás partidos tendrán que retratarse. Un apoyo al Gobierno se venderá caro. Pero también una abstención.

Hemiciclo Andalucía

4. Ciudadanos, la llave; ni rastro de UPyD

Albert Rivera fue el único líder nacional en comparecer junto a su candidato (Alberto Garzón también lo hizo, pero él es candidato y no aún el coordinador federal). Ciudadanos ha logrado nueve escaños y es la cuarta fuerza del Parlamento de Andalucía pero su influencia va más allá. Es la fuerza clave para la gobernabilidad porque no descarta apoyar a Susana Díaz desde fuera del Gobierno a cambio de grandes contrapartidas.

“La diferencia entre Ciudadanos y otros cambios es que no consideramos enemigos a PP, al PSOE o a Podemos”, dijo Rivera ante sus seguidores, pensándoselo bien. Mientras Podemos pretende ser hegemónico, Ciudadanos se siente cómodo en su papel de bisagra. Ahora tiene una gran oportunidad para demostrar que su apuesta funciona y acompañar su progresión electoral en el resto de España.

Por su parte, UPyD se queda fuera del parlamento andaluz. Un fatal precedente para este año de citas con las urnas que pone una gran presión sobre Rosa Díez y su negativa a aliarse con Rivera.

5. Podemos puede pero no tanto

Teresa Rodríguez (Podemos), emuló la estrategia de Pablo Iglesias el 25 de mayo de 2014, cuando superó todas las expectativas al lograr 5 eurodiputados y 1.250.000 votos. Con semblante muy serio, aseguró que el resultado es “insuficiente” porque en Andalucía seguirá habiendo desahucios, paro y corrupción. Pero las europeas fueron vistas como un éxito total, el inicio de un gran crecimiento. Casi un año después de aquel hito, la formación de Pablo Iglesias sólo logra menos de la mitad de escaños que el PP, el gran perdedor.

¿Estancamiento? En realidad, no. No existían en el parlamento andaluz y desde ayer representan a casi 600.000 votantes. Pero ni han ganado como pretendían ni su influencia será decisiva. Más aún, complicar la gobernabilidad da Andalucía se puede ver como un palo en la rueda de uno de los pocos gobiernos de izquierdas del país.

La campaña en positivo y apelando a las esencias con el mismísimo Julio Anguita no ha funcionado para Izquierda Unida. Cede siete escaños pero se queda fuera del próximo Gobierno de la Junta. Las cuentas no le salen a Antonio Maíllo, que reconoció unos resultados “malos”. IU pretendía ser la alternativa izquierdista en Andalucía, pero se ha quedado en tercer partido de izquierdas y quinto de la cámara.

Foto de portada: Ricardo Domínguez