Choque dinástico en El Corte Inglés

De izquierda a derecha: HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez

De izquierda a derecha: HBJ junto a Dimas Gimeno, Marta Álvarez y Cristina Álvarez

Este domingo 30 de agosto, El Corte Inglés presenta sus resultados anuales de 2014 y celebrará la Junta General de Accionistas (JGA), la más decisiva y polémica de los últimos años y la primera de Dimas Gimeno en la presidencia. La compañía de distribución afronta esta cita anual con el telón de fondo de un enfrentamiento, hasta hace unas semanas soterrado, entre sus principales accionistas de referencia y herederos de los fundadores. Además, encara un delicado momento financiero, a pesar de haber renegociado su deuda en los últimos meses; y la entrada de un socio extranjero que amenaza con cambiarlo todo y que ha abierto la caja de los truenos.

El desencuentro entre las dinastías fundadoras (Areces, González, Álvarez, Rodríguez…) se ha reavivado a cuento de un cambio accionarial que será uno de los puntos de fricción de la junta de socios. El motivo es simple: romperá el equilibrio que mantenían los herederos de los Ramón Areces, César Rodríguez o Isidoro Álvarez, entre otros.

El protagonista es el jeque catarí Hamad Bin Jassim (HBJ) Bin Jaber Al Thani, ex primer ministro del pequeño y multimillonario estado árabe. Ha puesto sobre la mesa 1.000 millones de euros, a través de su fondo Primefin, en forma de préstamo convertible en acciones de El Corte Inglés en un plazo de tres años. A cambio, percibirá un interés anual que oscila entre el 5,25% y 7,5%, es decir, entre 52 y 75 millones de euros ‘en acciones’ procedentes de la autocartera, uno de los tesoros del grupo de grandes almacenes. Se trata de una operación más compleja de lo contado inicialmente por la empresa el 14 de julio.

Entre 2007 y 2010, El Corte Inglés ha construido una despensa de acciones propias equivalente al 10% del grupo -que la Junta de Accionistas debe permitir vender- tras comprar varios paquetes a accionistas minoritarios como la familia González Delgado o César Areces Fuentes. Al Thani será el segundo mayor socio del grupo tras la Fundación Ramón Areces, que mantiene algo más del 35% de las acciones y que en los últimos años ha permanecido completamente alineada con los intereses de la empresa de distribución.

Pero todavía no está claro el peso que tendrá el inversor árabe. Oscila entre el 10%, según la versión del equipo directivo, y el 15%, según Ceslar, una sociedad que agrupa los intereses de la familia Areces Galán. Esta variación, según los accionistas disidentes -entre los que también está la familia García Miranda- se explica porque el contrato con el catarí está condicionado a la evolución de los resultados del grupo: Al Thani se quedará con el 10% del capital si la compañía obtiene un crecimiento de su resultado bruto de explotación (Ebitda) del 12% anualizado durante los próximos cinco años, algo complicado a no ser que el consumo vuelva a las mejores cifras anteriores a la crisis. Si no consigue ese objetivo, lo que a día de hoy es lo más probable, su porcentaje llegaría al 15% y será, aún más si cabe, una figura clave en la gestión del grupo, ya que alcanzaría la participación conjunta de las dos hijas de Isidoro Álvarez, Marta y Cristina Álvarez Guil.

Bandos enfrentados

Al Thani llega alineado con Gimeno, sucesor de Isidoro Álvarez, fallecido el 14 de septiembre de 2014 y rector del grupo desde finales de los 80. Su pérdida ha fragmentado el 22% de El Corte Inglés en tres paquetes individuales a nombre de su sobrino Dimas y sus dos hijas. Las sociedades Mancor (García Miranda) y Ceslar (Areces Galán) tienen sendos paquetes del 10% cada una de ellas. No obstante, la composición del accionariado no es pública, ni ha sido confirmada en ningún momento por la empresa, lo que añade aún más intriga a la batalla accionarial en la que se ha visto inmersa desde hace unas semanas.

Los disidentes, encargados de revelar las condiciones del trato con el catarí, han denunciado públicamente que no están conformes con la llegada del multimillonario inversor. Carlota Areces, sobrina del fundador de la compañía Ramón Areces, dio un paso inusitado en la historia de la compañía: concedió varias entrevistas. Según Carlota Areces, la entrada del inversor supone minusvalorar la compañía: si Al Thani compró el 10% del capital por 1.000 millones de euros, El Corte Inglés valdría 10.000 millones. La cifra es inferior a los 14.700 millones de 2007, cuando el grupo compró la participación de la familia González o la alcanzada en 2013, cuando Tinsa valoró solo sus inmuebles en 18.000 millones de euros. Ante estas discrepancias, la solución podría pasar por solicitar una nueva valoración independiente que determine cuánto vale la sociedad.

negocio-corte-ingles

Además, Ceslar y Mancor consideran que la llegada del catarí supondrá blindar a la actual dirección. Las negociaciones con Al Thani comenzaron con Isidoro Álvarez en la presidencia con el objetivo de buscar un socio exterior que permitiese su anhelada expansión internacional. Sin embargo, los accionistas discrepantes critican que la identidad del inversor se desveló por sorpresa en el consejo de administración celebrado el 10 de julio. En él, afirman, se presentó al catarí como única opción, sin permitir a los actuales accionistas de referencia a optar a la compra de la autocartera o a una nueva ampliación de capital que inyectara fondos. Además, critican la existencia de una opaca comisión para facilitar la llegada del jeque, que ascendería a 17 millones de euros.

A esta situación se suma que, tras el fallecimiento de Isidoro Álvarez, la presidencia de la Fundación Ramón Areces, está ocupada, por primera vez, por alguien ajeno a la familia. Se trata de Florencio Lasaga, considerado mano derecha del expresidente. También lo eran Carlos Martínez Echavarría y Juan Hermoso Armada, consejeros del grupo. Así, la dirección está dividida entre los históricos de la compañía y la nueva hornada, Gimeno y las dos hijas de Álvarez, una de ellas, Marta, ya en el consejo. A ellos, se suma Manuel Pizarro que llegó a la compañía sólo unos meses antes del fallecimiento de Álvarez con el objetivo de dar un mayor perfil inversor; y Hamad Al Thani, que también tiene un puesto en el consejo de dirección.

La pérdida de valor del grupo

Este no es el primer enfrentamiento interno de la compañía, pero sí el más relevante. Hace cerca de diez años, César Areces Fuentes, sobrino del fundador del grupo, inició una cruzada para vender sus acciones en El Corte Inglés. Su deseo no era compartido por el resto de sus hermanos, también socios del grupo, pero él se enfrentó a todos para vender al mejor precio. En 2007 logró el respaldo de un juez que tasó oficialmente su 0,69% de la compañía en 98 millones de euros y valoró al mayor grupo de distribución en 14.700 millones. Hasta dos años más tarde no se cerró la operación -previo dictamen del Supremo-, si bien no se hicieron públicas las cantidades de aquel acuerdo extrajudicial que contó con la participación de expertos de la talla del exsecretario de Estado, José Manuel Campa.

En la próxima Junta de Accionistas, además de la venta de la autocartera, se aprobarán las cuentas del grupo de su último ejercicio fiscal, concluido el pasado 28 de febrero y en los que se verá si la compañía percibe atisbos de recuperación del consumo. Desde 2007 a 2013, la cifra de negocio de El Corte Inglés se ha reducido en un 20%, hasta 14.291 millones. Sus beneficios han caído un 75% en el mismo periodo, hasta 174 millones. No le han ido bien las cosas al que fuera mayor grupo de distribución en España, que se ha visto superado en facturación por otras empresas como Inditex (textil) o Mercadona (alimentación). Se enfrenta también al desembarco en España de actores que se han posicionado en nichos de mercado que, hace unos años, eran copados por El Corte Inglés, como Ikea en muebles y decoración y MediaMarkt en tecnología. Sin olvidar, el impacto del comercio online y, sobre todo, de Amazon.

Por el camino, el grupo de grandes almacenes disparó su endeudamiento con la banca hasta los 5.000 millones de euros, por lo que tuvo que tomar medidas drásticas. Primero negoció con los acreedores para refinanciar y alargar los tiempos de devolución. Después tuvo que vender a Banco Santander el 51% de su filial de créditos al consumo, la mayor entidad de su sector en España, para sacar de su balance la deuda del negocio y realizó dos emisiones de bonos, en la bolsa de Irlanda, por valor conjunto de 1.200 millones de euros.

La llegada de los 1.000 millones de euros cataríes aliviará como nada en el mundo la posición de tesorería del grupo y permite pensar en una probable expansión internacional. También en futuros planes de salida a bolsa, que acabarían por completo con los actuales roces entre los accionistas de El Corte Inglés al aportar liquidez a los títulos y nuevas posibilidades de financiación. Algunos minoritarios ya han manifestado, en privado, que estarían dispuestos a vender, pero el problema, como casi todo, estaría en el precio.