Así se gestó la mayor condena a Bankia por las preferentes

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Concentración de los afectados por las preferentes. / FOTOMOVIMIENTO

José Sevilla, número dos de Bankia, anunció el 27 de abril que la entidad financiera había obtenido unos beneficios de 258 millones de euros en el primer trimestre de 2015. Esa misma mañana un matrimonio de Coslada solicitaba a la Audiencia Provincial de Madrid que ejecutara la sentencia que condena al banco a devolverle los dos millones de euros que invirtió mediante engaño en participaciones preferentes.

La batalla judicial ha durado dos años y ha propiciado la mayor condena en los miles de pleitos presentados por inversores que le confiaron su dinero  a la entidad que presidió Rodrigo Rato hasta 2012.

A Bankia se le habían planteado hasta enero 20.480 demandas por valor de 1.523 millones de euros, de las cuales 9.041 se habían resuelto en primera instancia. En un 84% de los casos, a favor de sus clientes, según las cifras de un informe oficial.

 A Alberto e Inés (nombres ficticios porque los protagonistas no quieren ser identificados) les tocó la lotería dos veces. La primera, el 16 de febrero de 2008 cuando su boleto de la Primitiva fue premiado con 4,2 millones de euros. La segunda, el pasado mes de marzo, cuando la Audiencia Provincial condenó a Bankia a devolverles los dos millones de euros que invirtieron en 2009 en participaciones preferentes, aconsejados por el director de la sucursal de Caja Madrid en la que tenían abierta una cuenta.

“Pasé de ser un trabajador normal que no llegaba a fin de mes a ser millonario”, dijo Alberto en la vista oral. “El boleto premiado era del sorteo del sábado 16 de febrero de 2008, pero no me enteré de que me había tocado hasta el lunes. El boleto me quemaba en las manos y bajé al banco que había justo al lado del portal de casa: una sucursal del BBVA. Pero eran las tres menos cuarto de la tarde y ya habían cerrado. Así que me fui a la oficina de Caja Madrid en la que tenía la cuenta, que está a unos 300 metros. Me abrieron y lo ingresé. El director me llamó al día siguiente para que nos viéramos y me propuso abrir ocho depósitos a 18 meses de plazo de 500.000 euros y al 5% de interés. Me pareció bien y así lo hicimos”.

“De tener la cuenta en números rojos pasamos a vivir muy bien”, dijo Inés al juez. “Tardé un tiempo en asumir que teníamos ese dinero y que podíamos vivir de él. Como no sabíamos nada de intereses ni de cuestiones financieras confiamos plenamente en el director de la sucursal. Pensamos que no le movía otro interés que tenernos contentos”.

Los detalles del engaño

Los problemas surgieron al vencimiento de los ahorros, que coincidió con el lanzamiento por Caja Madrid de una emisión de preferentes por 1.500 millones de euros a un 7% de interés. Un producto de alto riesgo que las cajas de ahorro (pero también bancos y empresas) colocaron sobre todo a pequeños ahorradores a los que no se informó adecuadamente.

No se le les advirtió de que adquirían un producto perpetuo (sin vencimiento), que sólo pagaba intereses (cupones) si la entidad emisora tenía beneficios, del que no podían desprenderse salvo que otros clientes de la caja estuvieran interesados en adquirirlo (mercado secundario) y que no estaba garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos en caso de quiebra de la entidad.

“Yo no quería contratar nada en concreto porque no tengo conocimientos financieros”, manifestó Alberto al juez instructor. “Me fié de lo que me dijo el director de la sucursal, que los depósitos a plazo iban a pagar muchos menos intereses pero que había un producto nuevo que se llamaban participaciones preferentes que era idéntico al depósito, mejor remunerado y con la misma seguridad. Me dijo que era una oferta para clientes importantes, que había gente haciendo cola para comprar preferentes y que la mejor garantía era que cuando las siete cajas se fusionasen en Bankia iba ser el mejor banco de España y uno de los mejores del mundo. Intentó que metiera todo el dinero. Pero mi mujer dijo que no y suscribimos dos millones”.

Alberto e Inés empezaron a preocuparse por su dinero cuando Bankia dejó de pagarles los intereses trimestrales por su inversión en julio de 2012. Supieron entonces por los periódicos los problemas que atravesaba el sector bancario y sobre todo Bankia, que fue intervenida en mayo de 2012. Poco a poco comprendieron que iba a ser imposible recuperar sus ahorros.

“Hubo un momento en que quisimos disponer de 400.000 euros para pagar las hipotecas de los dos pisos que teníamos y nos dijeron que el dinero estaba bloqueado”, continúa Alberto su relato. En el banco me dijeron que era cuestión de unos días, que no me preocupara. Cuando les dije que íbamos a poner una demanda, me dijeron que esperáramos, que a los clientes importantes no nos iban a dejar colgados, que nos iban a resarcir. Les hice caso. Luego ya me enteré de que nos hacían una quita [después de la intervención, el FROB acordó un canje obligatorio por acciones] y decidimos llevarlos a los tribunales”.

Información oculta

La demanda corrió a cargo de Santiago Viciano, de V Abogados, que en febrero de 2013 reclamó a Bankia el reintegro del dinero al matrimonio por “vicio de consentimiento” al haber suscrito los perjudicados un contrato mediante engaño. El juzgado de Coslada le dio la razón en diciembre de ese mismo año. Pero Bankia recurrió la resolución ante la Audiencia Provincial de Madrid, que la confirmó el pasado 4 de marzo. La condena es firme al haber renunciado el banco a recurrirla ante el Tribunal Supremo.

El fallo es el más importante por cuantía de los dictados por las preferentes y contiene una dura crítica al modo de actuar de la entidad. La información que se dio al matrimonio, dice la resolución, “fue insuficiente, incompleta y por ello inadecuada. (…) Se asesoró a los demandantes sobre la suscripción de un producto que les ofrecería una alta rentabilidad pero se ocultó información relevante sobre la naturaleza y riesgos de este producto (…). En el momento en que suscribieron el producto, los demandantes no eran conocedores de la verdadera naturaleza de lo que estaban contratando”.

Bankia tampoco cumplió con la obligación de hacer un test al matrimonio para saber si tenían conocimientos financieros suficientes para adquirir un producto complejo con un alto nivel de riesgo. Alberto tenía bachillerato por toda formación académica y su mujer, el graduado escolar. “Hay datos que permiten intuir”, dice la sentencia, “que el test (…) no se hizo con rigor”.

El banco se enfrenta ahora a muchas demandas civiles por su salida a Bolsa. Aunque por ahora son menos que las presentadas por la comercialización de preferentes. Apenas 2.424 por un importe cercano a los 70 millones de euros.

Hasta ahora la mayoría se han resuelto a favor de los clientes. Sobre todo después de que los peritos del Banco de España afirmaran en diciembre que las cuentas de la entidad no ofrecían una imagen fidedigna de la compañía cuando arrancó su cotización. José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia, anunció en febrero que se han provisionado 780 millones de euros para hacer frente a las sentencias que quedan por llegar.