Así serán las generales según el promedio de encuestas

grafico 2 evol

Estamos viviendo el año electoral más agitado en décadas. Si en enero los sondeos dibujaban un escenario tripolar, los más recientes dicen que serán cuatro los actores principales. Además, las elecciones generales se sienten ya cerca y eso multiplica las encuestas. Pero ¿qué conclusiones podemos sacar de ellas?

grafico 1 bis

Estamos viviendo el año electoral más agitado en décadas. Si en enero los sondeos dibujaban un escenario tripolar, los más recientes dicen que serán cuatro los actores principales. Además, las elecciones generales se sienten ya cerca y eso multiplica las encuestas. Pero ¿qué conclusiones podemos sacar de ellas?

Un promedio de encuestas

Las encuestas son un instrumento útil pero impreciso. Por eso sus resultados no suelen coincidir exactamente sino que pueden desviarse por errores de muestreo o porque los encuestadores hacen ajustes diferentes en sus cocinas. Afortunadamente, estos problemas podemos aminorarlos si hacemos un promedio de varias encuestas. Así logramos dos cosas: reducimos el error de muestreo y hacemos una cocina «de consenso».

El gráfico siguiente muestro un promedio de las encuestas del último mes.

Pues bien, el sondeo de consenso da ventaja al PP (28%) sobre el PSOE (25%), aunque los deja cerca. Podemos aparece en un escalón más abajo (18%) y Ciudadanos otro más allá (12%). Izquierda Unida no alcanza el 4% de votos.

El gráfico muestra otra cosa importante: la enorme variabilidad que hay entre sondeos. Según las encuestas del último mes, el PP podría quedarse en un 23% de votos o irse hasta el 27%. El PSOE y Ciudadanos pueden ganar o perder un 3% de votos según el estudio y Podemos todavía más.

De hecho, si observáis los puntos en el gráfico, que representan los diferentes sondeos ordenados por fecha, veréis que apenas se observan tendencias temporales. Es decir, no observamos cambios en el último mes. No vemos subir al PSOE ni bajar a Ciudadanos ni ninguna otra cosa. Lo que vemos es una nube de puntos ruidosa, consecuencia de los errores de muestreo y de las diferencias de criterio entre encuestadores diferentes.

Por eso no deberíamos sacar demasiadas conclusiones de una encuesta puntual, sobre todo si la comparamos con sondeos muy recientes pero de encuestadores distintos. Esos cambios serán más ruido (error de muestra o decisiones de cocina) que señal (cambios verdaderos en las intenciones de los votantes).

Así evolucionan las encuestas

Acabamos de explicar que es peligroso interpretar cambios en los sondeos desde demasiado cerca. Pero ¿y si queremos observar cómo están cambiando los votantes y sus intenciones a lo largo del tiempo? La solución es usar series largas en el tiempo y calcular promedios. Así capturamos las tendencias en los datos, sin confundir ruido con señal.

grafico 2 evol

El gráfico anterior muestra la serie de un promedio de sondeos desde septiembre de 2014 hasta el 3 de julio de 2015. Los puntos son datos de los sondeos y las líneas, una media movil.

Las grandes tendencias del año se observan aquí claramente. En otoño Podemos creció hasta ser la primera fuerza mientras PP y PSOE perdían apoyos. Pero 2015 trajo una dinámica nueva: Podemos se desinfló a la vez que el PSOE recuperaba y Ciudadanos emergía. Así llegamos hasta abril y mayo, momento en el que Ciudadanos perdió parte de su espuma y fueron PP y PSOE los que recuperon simpatías. Desde entonces, las cosas se han movido relativamente poco. Esta historia se aprecia bien en los datos promediados pero apenas se discierne en la secuencia de sondeos individuales y por eso usamos promedios.

La incógnita de Podemos

Algo llamativo de los sondeos son las estimaciones de Podemos: varían mucho de un encuestador a otro. De las nueve encuestas del primer gráfico, hay tres que dan a Podemos un 13% de votos y otras seis que le auguran alrededor del 21%. Es una diferencia inusualmente grande e indica dificultades a la hora de ajustar las estimaciones del partido. A continuación he representado la evolución de Podemos según cinco casas de encuestas diferentes.

grafico 3 podemos

Por un lado tenemos a Metroscopia y Sigma Dos, que dan a Podemos cifras por encima del 20%. Por el otro, a Celeste-tel y NC Report, que colocan al partido de Pablo Iglesias por debajo del 15%. En medio aparecen los sondeos del CIS, que suelen tener la mejor muestra de todos, lo que otorga crédito a un valor intermedio. En cualquier caso, cabe destacar que todos los encuestadores coinciden en detectar una tendencia parecida: Podemos alcanzó un pico a final de año, retrocedió y ahora se mantiene relativamente plano.

No te fíes de una sola encuesta

Los gráficos anteriores dan una buena fotografía de los sondeos. Corroboran las grandes tendencias del año: el auge de Podemos, la emergencia de Ciudadanos, el desinfle relativo de ambos y la situación actual con cuatro partidos escalonados.

Pero los datos también deberían inyectarnos de cautela al juzgar una encuesta puntual. Dos sondeos publicados con días de diferencia tienden a parecerse en lo esencial, pero hilar fino en su interpretación es un ejercicio de riesgo. Es tentador ver las pequeñas variaciones en porcentajes como un cambio en los votantes (quizás un efecto del 24M, del contagio griego o del último escándalo de corrupción). Pero no es buena idea. Las encuestas no son lo suficientemente precisas como para que atribuyamos variaciones tan pequeñas a cambios en los votantes, especialmente cuando comparamos sondeos de encuestadoras distintas. Si lo hacemos, lo probable es que confundamos ruido con señal.

Es cierto que las encuestas son un instrumento delicado. En ocasiones están muy acertadas, pero otras veces pueden equivocarse todas en la misma dirección y eso no implica manipulación ni falta de profesionalidad. Ocurre, simplemente, que intentan algo muy complejo: anticipar cómo votarán millones de personas cuando ni siquiera esas personas lo saben con seguridad. Para eso, son el mejor instrumento que tenemos. Imaginad por un momento la alternativa, que no hubiésemos tenido encuestas desde las elecciones Europeas de hace un año y hasta las pasadas elecciones municipales y autonómicas: hubiésemos estado, sencillamente, ciegos.