Así llegó Grecia al borde de la salida del euro

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Grecia se ha acercado peligrosamente esta semana, como nunca antes, al borde del precipicio de la salida de la eurozona en un clima de máxima tensión entre el Gobierno de izquierda radical de Syriza y sus socios europeos. Este texto explica con sencillez cómo hemos llegado hasta aquí y qué puede ocurrir a partir de ahora. 

También en EL ESPAÑOL:

Visit of the President of the European Parliament to Athens following the  legislative election

Martin SCHULZ - EP President meets with Alexis TSIPRAS - Prime Minister of Greece
followed by press pointEuropean Parliament President Martin Schulz and Syriza leader Alexis Tsipras

Grecia se ha acercado peligrosamente esta semana, como nunca antes, al borde del precipicio de la salida de la eurozona en un clima de máxima tensión entre el Gobierno de izquierda radical de Syriza y sus socios europeos. El 27 de junio, el polémico ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, fue excluido de una reunión del Eurogrupo. Desde el lunes 29, los bancos están cerrados y se ha establecido un corralito, lo que en la práctica significa que un euro griego ya no vale lo mismo que un euro alemán o español.

El rescate de la UE, que ha dado cobertura financiera a Atenas durante los últimos cinco años, caducó el 30 de junio. Ese mismo día, Grecia no abonó los 1.500 millones de euros que debía al Fondo Monetario Internacional (FMI), el primer impago de un país desarrollado. ¿Es un punto de no retorno? El Gobierno de Alexis Tsipras y sus acreedores sólo coinciden en una cosa: la última palabra la tienen los ciudadanos griegos en el referéndum de este domingo 5 de julio.

¿Cómo empezó todo?

El origen de la crisis griega suele situarse en octubre de 2009. El recién elegido primer ministro socialista, George Papandreu, desveló que el anterior Gobierno conservador de Nueva Democracia había dejado un agujero presupuestario muy superior al reconocido. El déficit público de ese año no era del 6,7% sino del 12,7% del PIB, aunque la oficina estadística de la UE, Eurostat, elevó después la cifra hasta el 15,4%. Esta revisión provocó que se disparara la prima de riesgo griega y que el país encontrara dificultades crecientes para financiarse.

En realidad, los problemas se remontan a la entrada de Grecia en el euro en 2001. Atenas había falseado las cifras sobre el estado de sus cuentas públicas y no cumplía los criterios de convergencia exigidos para adherirse a la eurozona, según desveló una investigación de Eurostat en 2004. Pero el periodo de bajos tipos de interés y crédito barato que siguió a la introducción de la moneda única ayudó a enmascarar los problemas de Atenas, que pasaron inadvertidos tanto para los mercados como para la UE.

¿Por qué Grecia ha recibido ya dos rescates?

La falta de herramientas en la eurozona para afrontar una crisis de este tipo, los desacuerdos entre los socios europeos, los errores y la resistencia de Atenas a las reformas son algunos de los motivos que lo explican. En total, Grecia ha recibido  hasta ahora dos rescates de la UE y el FMI que suman unos 240.000 millones de euros. Una cifra que representa más del 130% de su PIB. España ha aportado alrededor de 26.000 millones de euros.

El primero, de 110.000 millones de euros, se aprobó en mayo de 2010 y tuvo que improvisarse desde cero. Después de meses de dudas, los estados miembros idearon un complicado sistema de préstamos bilaterales con la participación del FMI. A cambio, exigían a Atenas una serie de condiciones: ajustes y reformas recogidas en un memorándum. Para supervisar que se cumplían esas condiciones se creó la famosa troika, formada por la Comisión Europea, el BCE y el FMI. Este primer rescate no funcionó porque la troika subestimó el impacto negativo que la austeridad tendrían sobre el crecimiento y no se reestructuró la deuda griega, según reconoció el propio FMI en un crítico informe.

Igual de accidentada fue la negociación del segundo rescate de 130.000 millones, que se produjo en varias fases entre julio y octubre de 2011. Para entonces, la UE ya había creado un fondo de rescate, que en la actualidad se denomina mecanismo europeo de estabilidad (MEDE) y al que se recurrió como fuente de financiación. Como parte del programa, la UE obligó a los acreedores privados a asumir pérdidas -es decir, una quita- del 53,5% en sus bonos helenos con el fin de reducir la carga de la deuda. Pero la deuda ha seguido aumentado hasta más del 177% del PIB. Grecia ha perdido alrededor del 25% de su nivel de riqueza en los últimos cinco años y el paro supera el 25%.

¿No hubo ya otro referéndum en Grecia?

El socialista Papandreu intentó convocarlo para avalar el segundo rescate, pero no salió adelante. Lo anunció el 31 de octubre de 2011 después de concluir las complejas negociaciones. La noticia sorprendió e indignó a los líderes de la UE. Nicolás Sarkozy y Angela Merkel convocaron de inmediato a Papandreu a la cumbre del G-20 de Cannes y le lanzaron un ultimátum: la consulta no podría ser sobre el rescate sino sobre la pertenencia de Grecia al euro.

El entonces número dos del PASOK, Evangelos Venizelos, se rebeló contra su primer ministro y forzó su caída y la cancelación del referéndum. Papandreu acabó siendo sustituido por un Gobierno tecnocrático dirigido por un ex vicepresidente del BCE, Lucas Papademos. La tensión y las presiones de aquellos días recuerdan mucho a las vividas durante la última semana. La gran diferencia es la actitud de los protagonistas: Papandreu iba a pedir el sí y Tsipras defiende el no y ha mantenido la consulta pese al enfado de sus socios.

In this Monday, June 16, 2014 photo Greece's new Prime Minister Alexis Tsipras, left, attends a book presentation of Yanis Varoufakis, right, in Athens. Economist and outspoken bailout critic Yanis Varoufakis, 53, has confirmed on Tuesday, Jan. 27, 2015 in a blog post that he will be sworn in as Finance Minister under the country’s new left wing government. (AP Photo/InTime News, Giannis Liakos)  GREECE OUT

¿No estuvo Grecia al borde de salir del euro?

Atenas estuvo muy cerca de salir del euro en la primavera de 2012, cuando las elecciones legislativas tuvieron que repetirse por la imposibilidad de formar Gobierno y Syriza estuvo a punto de ganar. Durante aquellos meses, la crisis del euro alcanzó sus máximos. Tras los rescates de Irlanda en 2010 y Portugal en 2011, el contagio llegó a Italia y a España, que acabó teniendo que pedir el rescate bancario. Y tanto la Comisión, como el BCE y el FMI prepararon planes de contingencia para un posible Grexit, según han desvelado varias investigaciones periodísticas.

Finalmente, el líder de Nueva Democracia, Antonis Samaras, ganó en la segunda convocatoria electoral en junio de 2012 y aceptó aplicar las condiciones del rescate, que hasta entonces había rechazado. Un mes más tarde, el presidente del BCE, Mario Draghi, pronunció las palabras mágicas -“El BCE hará lo necesario para preservar el euro. Y créame, será suficiente”- a las que se atribuye el fin de la crisis de deuda. Ese verano Merkel decidió, en contra de la opinión de su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, mantener a Grecia en el euro.

Desde entonces y hasta la victoria de Syriza en las elecciones del 25 de enero de este año, la crisis griega había salido de los titulares. Pero la economía siguió cayendo, el paro siguió aumentando y el Gobierno de Samaras se resistió a poner en marcha las reformas exigidas por los acreedores. De hecho, Atenas no ha recibido ningún pago de la UE desde verano del año pasado. Sólo a finales de 2014, Grecia empezó a remontar, con un crecimiento del 0,7% del PIB en el último trimestre.

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¿Por qué ha sido imposible ahora el acuerdo?

La falta de confianza entre las partes y los cálculos políticos parecen ser los motivos de la falta de entendimiento. Tsipras llegó al poder con un programa que defendía el fin de la austeridad y de las imposiciones de la troika y el alivio de la deuda. Pese a ello, el 20 de febrero aceptó una prórroga del rescate y durante cinco meses ha negociado con sus acreedores para relajar sus condiciones. Las dos partes estuvieron negociando hasta la madrugada del 27 al 28 de junio. El diálogo se rompió cuando los representantes griegos recibieron alertas de Twitter sobre la convocatoria del referéndum.

El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, sostiene que el acuerdo estuvo “muy cerca” y el BCE asegura que las partes se habían puesto de acuerdo en un 90%.

Los acreedores han hecho importantes concesiones al nuevo Gobierno griego. En primer lugar en las formas, rebautizando a la troika como “las instituciones” o “el grupo de Bruselas” o aceptando múltiples reuniones al máximo nivel político con Tsipras, que nunca se habían producido con otros países rescatados, obligados a negociar con los técnicos. También en el contenido, ya que relajaron considerablemente los objetivos de superávit presupuestario, suavizando así los recortes. El primer ministro griego, por su parte, acabó aceptando traspasar sus “líneas rojas” al negociar sobre la reforma de las pensiones y la subida del IVA.

¿Qué aliados tuvo Syriza?

Ninguno o casi ninguno. Sólo Francia ha seguido abogando por el diálogo hasta el último minuto. Las tácticas negociadoras de Atenas han logrado unir al resto del Eurogrupo en su contra. El Gobierno de Syriza perdió desde el primer momento a uno de sus posibles aliados contra la austeridad, el primer ministro italiano Matteo Renzi, al cuestionar su ministro Varoufakis la sostenibilidad de la deuda italiana. Tsipras atacó también a España y a Portugal y reclamó a Alemania reparaciones por la II Guerra Mundial. Juncker, que ha actuado como mediador ante los países más duros, dice sentirse traicionado por el primer ministro griego.

La estrategia de Tsipras y sus continuos volantazos han provocado estupor entre sus socios. En las reuniones del Eurogrupo, Varoufakis se ha dedicado a dar “sermones” a sus colegas sin entrar nunca en los detalles concretos de la negociación, según critican en público sus colegas.

Durante los primeros meses, los representantes helenos sólo querían discutir sobre el formato y el lugar (Atenas o Bruselas) de la negociación y no sobre el contenido. Los ministros abroncaron a Varoufakis en la reunión de abril en Riga por sus tácticas dilatorias y lograron que Tsipras asumiera las riendas del diálogo. Pero incluso en la recta final la delegación griega enviaba sus propuestas “a menudo tarde y deliberadamente alteradas”, según el presidente de la Comisión, y filtraba de inmediato a la prensa reuniones sobre las que había exigido secreto a sus socios.

Para el primer ministro griego, los acreedores han tratado de “humillar” y “chantajear” a Grecia, el FMI tiene “responsabilidad criminal” en la crisis y la culpa de la ruptura de negociaciones la tienen las discrepancias entre los acreedores.

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¿Sobre qué se pregunta en el referéndum?

No se pregunta sobre el euro. El Gobierno griego ha planteado una enrevesada pregunta de 72 palabras. Pide a los votantes que digan si aceptan o no el plan de ajustes y reformas propuesto por la Comisión, el BCE y el FMI, que consta de dos documentos presentados al Eurogrupo el 25 de junio. Pero esta oferta fue mejorada en los días posteriores recogiendo algunas peticiones de Atenas. Y ya no está vigente porque el rescate expiró el 30 de junio.

En todo caso, la troika ha pedido a los griegos que voten , mientras el Gobierno de Syriza defiende el no. Entretanto, el Consejo de Europa, una institución ajena a la UE que vela por el respeto de los derechos humanos, ha advertido que la consulta no cumple los estándares internacionales porque se ha convocado con sólo una semana de antelación, lo que dificulta que los votantes tengan claro el contenido de la pregunta y las consecuencias del resultado.

¿Qué pasará si gana el ‘sí’?

La primera consecuencia podría ser la caída del Gobierno de Tsipras. El ministro Varoufakis ha dicho este jueves que dimitirá si los griegos respaldan la propuesta de los acreedores y que prefiere “cortarse el brazo” antes que aceptar un acuerdo que no incluya la reestructuración de la deuda griega. Los líderes de la UE sostienen que el permitiría reanudar rápidamente las negociaciones para un tercer rescate, aunque éste incluiría ajustes más duros que los discutidos en los últimos meses por el deterioro económico causado por el corralito.

El propio Tsipras pidió iniciar las negociaciones sobre el tercer rescate en una carta remitida el 30 de junio, horas antes de que expirara el segundo. Reclamaba un total de 29.100 millones de euros en dos años para hacer frente a los vencimientos de deuda y renegociar en paralelo su reestructuración. Pero el Eurogrupo alega que la solicitud llega tarde y rechaza hablar con el Gobierno heleno hasta después del referéndum. En cuanto al alivio de la deuda, ahora alrededor del 80% está en manos de los acreedores públicos (es decir, estados miembros, FMI y BCE), que rechazan cualquier quita.

En todo caso, el Eurogrupo está dispuesto a reconfirmar el compromiso asumido en noviembre de 2012 de alargar los plazos de pago y reducir los tipos de interés si Atenas cumple las condiciones.

El FMI ha dicho este jueves que Grecia necesita un tercer rescate de más de 60.000 millones de euros, un periodo de gracia de 20 años antes de empezar a devolver la deuda y una extensión de los plazos de reembolso hasta 40 años.

¿Y si gana el ‘no’?

Tanto Tsipras como Varoufakis han alegado que la victoria del no refuerza la posición negociadora de Grecia ante sus acreedores y permitirá reanudar de inmediato el diálogo sobre el rescate, obligándoles a mejorar su oferta. Una interpretación que niega el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem. Si los votantes griegos dicen no a los ajustes, ha replicado Dijsselbloem este jueves, “no sólo no hay base para un nuevo programa [de rescate] sino que tampoco hay base para que Grecia siga en la eurozona”. En el mismo sentido se han expresado Juncker, Renzi o Mariano Rajoy.

La salida de Grecia de la eurozona podría verse precipitada por la decisión que adopte el BCE, que es el que suministra la liquidez de emergencia con la que sobrevive banca griega. La institución dirigida por Mario Draghi decidió el domingo 28 de junio congelar el nivel de ayuda a las entidades helenas pero sin cortarla por completo. Esto forzó al Gobierno de Syriza a decretar el cierre de los bancos y establecer controles de capital para frenar la fuga de depósitos. Los ciudadanos griegos sólo pueden sacar 60 euros al día en los cajeros y tienen prohibido transferir su dinero al extranjero.

Grecia es el segundo país de la eurozona que impone controles de capital después de Chipre en 2013, contradiciendo el principio de libre circulación. La diferencia es que en Chipre el corralito fue pactado con la UE y aun así ha durado dos años. Si gana el no, el BCE podría cortar por completo la liquidez a las entidades helenas, forzando su quiebra y la salida del euro. Sin embargo, Draghi ha dejado claro que una decisión así no pueden adoptarla los técnicos del BCE sino los Gobiernos de la eurozona y podría esperar a una señal del Eurogrupo. La fecha tope es el 20 de julio, cuando Grecia debe devolver al BCE 3.500 millones de euros. Si no lo hace, Draghi se vería obligado a actuar.

¿Habrá contagio del ‘Grexit’ a España?

Tanto el Gobierno de Mariano Rajoy como el resto de socios dicen que no. Frente a la dura recesión de 2012, la economía española crece ahora a un ritmo anual cercano al 4% del PIB y se han hecho las reformas necesarias, según defiende el ministro de Economía, Luis de Guindos. Además, la eurozona sí tiene instrumentos para combatir la crisis como el MEDE o la unión bancaria y el BCE está interviniendo en los mercados con el programa de compra de deuda que lanzó en marzo.

Los hechos hasta ahora dan la razón a esta tesis. Pese al corralito, el fin del rescate y el impago de Grecia al FMI, las primas de riesgo de los países periféricos han subido en los últimos días pero de forma muy moderada. La principal perjudicada por la salida del euro sería la propia Grecia, cuyo PIB caería un 20% adicional, según la agencia de calificación de riesgos S&P.

Pero como ha avisado Draghi, la salida de Grecia del euro supondría entrar en “aguas desconocidas”. Y sobre todo pondría de relieve que la pertenencia al euro no es irrevocable, y que en el futuro otros países con problemas podrían verse obligados a salir.

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