Nuestro sistema de partidos se ha fragmentado. Según las encuestas, tres partidos superan el 20% de intención de voto y quizás un cuarto rebase el 10%. Los apoyos de cada formación están cambiando porque los votantes se están moviendo, ¿pero de qué forma? En un artículo anterior describí a los votantes por edad y clase social pero dejé pendiente otra pregunta: ¿cómo es la ideología de los votantes de cada partido? A continuación hago una radiografía de los votantes del PP, Podemos, PSOE, IU, Ciudadanos y UPyD según su ideología.

1. De izquierda o derecha.

El primer gráfico muestra los perfiles ideológicos de los votantes. Representa el lugar donde se ubican a sí mismos en el eje izquierda/derecha aquéllos que tienen intención de votar a un partido o simpatizan con él. Todos los datos provienen de los barómetros del CIS.

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El perfil en gris representa al conjunto de los ciudadanos. La mayoría de ciudadanos españoles (51%) se ubican a sí mismos hacia el centro-izquierda (entre el 3 y el 5 del eje). Más a la izquierda quedan alrededor del 10% de los ciudadanos y en el centro-derecha en torno a un 18%. Además hay casi un 20% que no sabe o no quiere ubicarse en este eje.

En estos momentos, el Partido Popular tiene un electorado de centro y centro-derecha. De ahí proceden el 33% y el 45% de sus simpatizantes, respectivamente. Su perfil está por tanto marcadamente a la derecha del conjunto. El PSOE, en cambio, tiene un perfil de centro-izquierda y concentra sus apoyos entre el 3 y el 5 ideológico. Su perfil se asemeja al del conjunto de ciudadanos pero vaciado por el centro-derecha.

Con Podemos ocurre algo similar aunque desplazado a la izquierda. La nueva formación tiene a la mayoría de sus simpatizantes en el centro-izquierda, pero recoge a la vez amplios apoyos de la extrema izquierda (un 21% de sus simpatizantes se ubican allí, frente al 7% de los del PSOE). Ese éxito en la extrema izquierda le penaliza entre los votantes de centro-izquierda pero no entre los votantes de centro, donde es igual de competitivo que el PSOE.

En cuanto al resto de fuerzas, vemos que IU tiene un perfil marcado de izquierdas y que la composición de UPyD y Ciudadanos se asemeja al conjunto de españoles, con la diferencia de que muchos de sus simpatizantes tienden a ubicarse en el mismo centro. Cabe señalar que las conclusiones sobre IU, UPyD y Cs deben sacarse con cautela porque la muestra es pequeña y los datos están sujetos a más error.

2. La disputa ideológico-partidista.

El gráfico anterior analiza cada partido mirado por separado. Pero la realidad de la disputa electoral emerge cuando comparamos un partido con otro. En el siguiente gráfico, he representado a todos los ciudadanos según el partido con el que simpatizan. La suma de las columnas representa al conjunto de ciudadanos y cada color representa un partido. Vemos, por ejemplo, que un 4% de ciudadanos se ubican en la extrema izquierda y que de ellos la mitad simpatiza con Podemos. También que apenas un 1% de ciudadanos se ubica en la extrema derecha y casi todos ellos simpatizan con el PP.

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En definitiva, este gráfico representa la disputa ideológico-partidista en sus distintas regiones. Todos los partidos participan de esa competición pero no todos compiten igual por todos los votos.

3. Partidos y etiquetas ideológicas.

Para completar esta radiografía, he preparado también el perfil de cada partido según las etiquetas con las que más se identifican sus simpatizantes: ‘socialista’, ‘liberal’, ‘conservador’, etcétera.

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El gráfico indica que entre los simpatizantes del PP muchos se etiquetan como conservadores aunque otros lo hacen como liberales o democristianos. En el PSOE la identificación es más monolítica y la mitad de sus simpatizantes se definen como socialistas o socialdemócratas. Los simpatizantes de Izquierda Unida son los que están más a la izquierda: un 30% de sus simpatizantes se identifican como comunistas y un 15% como socialistas.

La distribución de etiquetas en el PP, PSOE e IU es relativamente diversa pero mucho más entre los partidos jóvenes. En Podemos y en UPyD los simpatizantes que más abundan son los progresistas, pero no llegan a ser ni el 20% del total. Los dos partidos acogen también muchos ‘apolíticos’ y muchas personas que se identifican con etiquetas quizás alejadas del eje izquierda/derecha, como las de ‘progresista’, ‘ecologista’ o ‘liberal’. Las diferencias entre Podemos y UPyD aparecen en los extremos: en Podemos hay algunos comunistas y muchos socialistas y en UPyD hay conservadores y democristianos. En este análisis he excluido a Ciudadanos porque los datos disponibles son del barómetro de octubre y por entonces el partido apenas sumaba un 1,9% de la intención de voto más simpatía.

Por último, el gráfico incluye también el perfil de los indecisos o desencantados. Es decir, esa cuarta parte de la ciudadanía que no declara intención de voto ni simpatía por ningún partido. Casi la mitad de ellos no se etiquetan o se declaran apolíticos. Pero entre los demás abundan los liberales, los progresistas, los conservadores y los ecologistas. Mi hipótesis —quizás un tanto audaz— es que muchos indecisos/desencantados pertenecen a dos categorías. La primera corresponde a personas de centro y centro-izquierda que no son fieles ya a ningún partido tradicional de izquierda: personas que se etiquetan como progresistas, liberales o ecologistas pero no tanto comunistas o socialistas, que son etiquetas más unidas a IU o al PSOE. La segunda categoría corresponde a ex votantes del PP que se encuentran ahora alejados del partido pero que se declaran liberales o conservadores.

4. Cambios en las etiquetas.

Como en la anterior radiografía, los datos dibujan un cuadro complejo de la relación entre los partidos y los votantes. Una misma formación puede lograr amplios apoyos entre personas con ideas variadas. Podemos, por ejemplo, aglutina tantos comunistas como apolíticos y casi tantos socialistas como liberales. Entre los simpatizantes de UpyD, hay más socialistas y socialdemócratas que progresistas, pese a llevar esa etiqueta en sus siglas. Y así con el resto de partidos. Aunque hay diferencias evidentes entre todos ellos, ninguno es una coalición monolítica.

Pero lo más llamativo de los datos es una diferencia entre las formaciones asentadas y las emergentes. Mientras los simpatizantes de partidos tradicionales tienen un perfil y unas etiquetas dominantes, los de partidos nuevos —Podemos, UPyD y Ciudadanos— parecen más indefinidos.

Hay al menos tres factores que pueden explicar esta diferencia. Quizás las etiquetas tradicionales ya no sirven, no representan los dilemas actuales de la sociedad y por eso buscamos nuevas etiquetas que sí los representen. O quizás muchos votantes han cambiado sus simpatías partidistas, y aunque sus ideas sean las mismas de siempre, necesitan desprenderse de las viejas etiquetas para alejarse. O quizás ocurre, simplemente, que la indefinición emana de los nuevos partidos. Están poco definidos —por ejemplo porque apenas podemos juzgar su experiencia de gobierno— y esa indefinición les permite ser atractivos a electores que son, todavía, dispares en sus ideas.

(*) Nota. En este artículo me refiero a votantes y simpatizantes como la misma cosa porque la variable que he usado para el análisis es la denominada “voto+simpatía” del CIS. Esta variable es útil para los propósitos de este artículo, pero cabe recordar que no es una buena predicción del voto (hacer predicciones ahora mismo es una pesadilla). También es importante tener en cuenta que alrededor del 26% de encuestados no declara voto o simpatía por ningún partido y que un 20% no se ubica a si mismo en el eje izquierda/derecha.