Así es Euclides Tsakalotos, nuevo ministro de Finanzas de Grecia

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El adiós de Yanis Varoufakis ha convertido a este economista en el nuevo ministro de Finanzas de Grecia. Entre las diversas almas que conviven en Syriza, representa la facción moderada, contraria a una salida de Grecia del euro.

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El nombre de Euclides Tsakalotos fue el primero que sonó después de la dimisión de Yannis Varoufakis y será quien lo suceda como ministro griego de Finanzas. Se barajaban otros nombres: el del viceprimer ministro Yannis Dragasakis o incluso el de Yannis Sturnaras, ex ministro de Finanzas y presidente del Banco de Grecia. Y sin embargo la elección de Tsakalotos parecía la más lógica. Al fin y al cabo, fue él quien asumió en abril la coordinación del equipo negociador griego y conoce al detalle todo lo que ha estado sobre la mesa durante estos meses y durante estas últimas semanas convulsas.

El ‘alter ego’ de Varoufakis

Ya en abril, cuando Alexis Tsipras le puso al frente de las negociaciones con los acreedores, lo primero que se subrayó es la distancia entre Tsakalotos y Varoufakis. Si no en el fondo, desde luego en la forma. Al hasta ahora número dos del Ministerio de Relaciones Exteriores se le conoce por su aire profesoral y sus modales pausados, discretos y alejados de las salidas de tono de su predecesor.

Al igual que Varoufakis, Tsakalotos se formó en el Reino Unido. Nacido en 1960 en Rotterdam e hijo de una familia acomodada, estudió Economía, Política y Filosofía en las Universidades de Sussex y Oxford. En esta última fue donde empezó su acercamiento a los grupos del eurocomunismo griego. En Inglaterra se quedó hasta principios de los años 90. Impartió clases en la Universidad de Kent antes de regresar a Atenas como profesor de Economía en los ateneos de la capital helena.

Un hombre de Syriza

A diferencia de Varoufakis, Tsakalotos sí es militante de Syriza. Diputado desde 2012, forma también parte de su comité central. Entre las diversas almas que conviven en la coalición izquierdista, representa la facción contraria a una salida de Grecia de la eurozona y enfrentada al ala más radical, cuyos líderes en las últimas semanas han llegado a declarar que una salida del euro no sería una catástrofe.

Si uno quiere conocer la visión de Tsakalotos, es útil leer un artículo que escribió en mayo de 2012 y que publicó en español Nueva Tribuna. Aquí uno de los pasajes:

“Para los dos grandes partidos que han apoyado estas políticas, el electorado griego se enfrenta a una dura elección: más austeridad o la bancarrota, poniendo fin a la pertenencia de Grecia a la zona euro, con todo el coste que eso conlleva. Una parte de la izquierda acepta en lo fundamental los términos de este dilema. Sus posiciones han sido defendidas por economistas como Costas Lapavitsas [economista de referencia del ala dura de Syriza], argumentando que sólo la retirada de la zona del euro puede crear el marco para un enfoque económico diferente basado en la nacionalización de los bancos, la introducción de controles de capital, la promoción de una política industrial y la redistribución del ingreso y la riqueza. No se puede afirmar que esta estrategia este firmemente sustentada en una lectura detallada de los antecedentes históricos”.

Salir del club del euro, sugería entonces Tsakalotos, no es la solución.

La utilidad del referéndum

En un comunicado publicado el 30 de junio y titulado ¿Por qué no ha habido acuerdo entre el Gobierno griego y los acreedores?, Tsakalotos explicó los detalles de las diferencias con los acreedores y dio su visión de la convocatoria del plebiscito de ese domingo. “Vemos el referéndum como una parte del proceso de negociación, no como un sustituto. Así que esperamos más flexibilidad en los próximos días”, dice un texto en el que el ministro detallaba los puntos de diferencia con las instituciones.

En una entrevista publicada en mayo por el medio francés Mediapart, preguntaban a Tsakalotos por la celebración de un referéndum en los próximos meses. Sin descartarlo, confiaba en que no se llegaría a ese extremo y también en la posibilidad de alcanzar antes un acuerdo.

En aquella entrevista describía así sus impresiones sobre los primeros meses como miembro del Gobierno de Tsipras: “Mi profesión es enseñar Economía en la Universidad de Atenas. Tengo que confesar que me ha decepcionado mucho descubrir el nivel de esta negociación con Bruselas. Como académico, cuando presento un argumento en una discusión, espero que se me presente otro argumento. Sin embargo, nos han respondido con normas. Cuando evocábamos las particularidades de Grecia, su carácter insular, por ejemplo, nos contestaban: poco importa, hay reglas y hay que respetarlas. Plantear un verdadero debate se antojaba imposible. Es muy difícil para un universitario aceptar un compromiso en estas condiciones”.

A Tsakalotos le tocará ahora enfrentarse a esa dificultad para reabrir las negociaciones con los socios europeos y conseguir que se debata lo que ha sido el primer objetivo del Gobierno griego: un nuevo alivio de la deuda.